Mi Amor está crucificado

¡OH  CRUZ  DICHOSA!


¡Oh Cruz dichosa, admirable!
árbol de Vida florido,
de cuyo amor han surgido
ríos de Sangre adorable.

¡Oh Cruz!, ¡no signo de muerte!,
sino, signo de victoria;
signo de vida y de gloria:
¡Esta será nuestra suerte!

Pues del Dios en ti Clavado
manaron las ricas fuentes
de pies y manos ardientes
y del Corazón llagado.

En ellas beben la Vida
los que tienen sed de Ti.
¡Dame tu amor, dame a mí
de ese licor sin medida!

¡Que esa divina bebida
me embriague, mi Redentor!
Y ofreciéndote, Señor
mi vida a Ti ya entregada,
¡haz que a tu Cruz abrazada
pueda yo morir de Amor!

                                                          (Sor Mª Teresa de la Inmaculada, +)


CONOZCO A CRISTO, POBRE Y CRUCIFICADO


    No quiero ya otra ciencia
ni otro bien, ni otra gloria
que conocer a Cristo,
y saber de memoria
que fue crucificado
y pobre por mi amor.
   Por eso contemplándolo
largamente de un modo
que penetre en mi alma
he de aprender que ¡sólo
crucificada y pobre!
responderé a su amor.
                   (Sor Mª Teresa de la Inmaculada, +)

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La gracia de la vocación y la elección

        
"Entre las innumerables gracias que hemos recibido y diariamente recibimos, del  que nos da con esplendidez, el Padre de las Misericordias, y por los que mayormente debemos dar gracias al mismo Padre glorioso, está el de nuestra vocación, pues cuanto más perfecta y mayor es, tanto más es lo que le debemos a Él. Por eso dice el apóstol:


 ¡ conoce tu vocación !


El Hijo de Dios se ha hecho para nosotras Camino, que nos mostró y enseñó, de palabra y con el ejemplo, nuestro beatísimo padre Francisco, verdadero amante e imitador suyo."

(Testamento de Santa Clara)



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