domingo, 25 de diciembre de 2011

NAV IDAD



ISAÍAS 52, 7-10


¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "¡Tu Dios es rey!" Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión.

Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

COMIENZO DE LA CARTA A LOS HEBREOS 1, 1-6

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios."

SAN JUAN 1, 1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
- Este es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


NO TEMÁIS

A todos vosotros, amados del Señor: Paz y Bien.
Para quienes conocéis de cerca tantos motivos de miedo, para vosotros es la palabra de la revelación en la noche santa de Navidad:
No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.
Los pastores se llenaron de temor porque el ángel del Señor se les presentó en la noche, y la gloria del Señor los envolvió de claridad. Se llenaron de temor y era fundada la razón para temer, pues ellos, hombres de labios impuros, vieron la gloria tres veces santa del Dios de Israel. Se llenaron de temor, y sólo la santidad que los había rodeado podía pronunciar sobre ellos palabras de paz: “No temáis”.
Considerad, queridos, el misterio que se os revela: El que a los testigos de la gloria de Dios les dice: “no temáis”, es el mismo que dice a los testigos del nacimiento del Señor: “os traigo la buena noticia, la gran alegría”. ¿Por qué los pastores se llenaron de temor por la claridad que los envolvió en la noche, y no temieron el encuentro con el Señor que en la noche había nacido?
Temes la gloria que te envuelve, porque la claridad de Dios no es huésped habitual de tu tienda; y no temes el nacimiento del Señor, porque el nacimiento de un niño siempre ha formado parte de tu vida. Sales de la luz que te atemoriza y vas corriendo sin temor por ver al que ha nacido para alegría de su pueblo. Temes el resplandor del cielo que te envuelve, y abrazas al niño que la pobreza de la tierra envolvió en pañales. Y cuando lo hayas abrazado sin ningún temor, volverás a la oscuridad de tu noche, dando gloria a Dios por todo lo que has visto y oído.
Os hablo, queridos, como si fueseis los pastores de aquella noche de Belén, pues sois los que veláis en esta noche de la fe. Para vosotros es el evangelio que trae el ángel del Señor, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Para vosotros es la paz que se anuncia a los hombres que Dios ama. Y vuestra ha sido la decisión de ir derechos hasta “la casa del pan”, hasta la mesa que para los pecadores preparó el amor de Dios. Allí, envuelto en los pañales humildes de nuestra tierra, nos esperaba aquel cuya gloria infunde justo temor: allí oímos su voz, nos asombramos de su pequeñez, adoramos su escondida grandeza; allí aprendimos las razones de un cántico nuevo, de una nueva bendición, con los que, alabando a Dios, volvimos desde nuestra Eucaristía a nuestra noche.
Ahora, si me lo permite vuestra caridad, como si el ángel del Señor os hablase, aún os daré otra señal para que podamos reconocer, ver y oír al Salvador, pues aquél cuya gloria, santidad y justicia infunde sagrado temor, aquél a quien los pastores encontraron envuelto en pañales y recostado en un pesebre, aquél a quien los creyentes reconocemos presente en la humildad de la Eucaristía, es el Señor que viene a nuestro encuentro en el que tiene hambre, en el que tiene sed, en el emigrante, en el que no tiene trabajo, en el enfermo: es nuestro Señor, y viene en los pobres como nuestro Salvador.
Feliz Navidad.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

domingo, 18 de diciembre de 2011

DOMINGO 4º DE ADVIENTO




SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL 7,1-5. 8b-12. 4a.16


Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:
- Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.
Natán respondió al rey:
- Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
- Ve y dile a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.

CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 16,25-27

Hermanos:
Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús -revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe-, al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

SAN LUCAS 1, 26- 38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
- Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?
El ángel le contestó:
- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel.


CIELOS, DESTILAD EL ROCÍO; NUBES DERRAMAD AL JUSTO:
QUE VUELVA LA NAVIDAD

Sin Dios revestido de fragilidad, no hay Navidad.
Sin Dios empequeñecido, no hay Navidad.
Sin Dios empobrecido, no hay Navidad.
Sin Dios entre pecadores, no hay Navidad.

Sin la alegría que el cielo regala a la tierra, no hay Navidad.
Sin la salvación que del cielo nos llega, no hay Navidad.
Sin un niño que puedas encontrar y en el que puedas reconocer la alegría y la salvación que el cielo te anuncia, no hay Navidad.

Sin la fidelidad de Dios a sus promesas, nunca habría Navidad.
Sin el amor eterno del que nacen las promesas de Dios, nunca habría Navidad.
Sin la fe de María de Nazaret, que confía su vida a la fidelidad de Dios, nunca habría Navidad.
Sin tu fe, no habrá para ti ninguna Navidad.

Encontrarás a Dios pequeño en la Eucaristía. Allí lo escucharás, allí lo recibirás, allí lo adorarás: Será tu Navidad.
Encontrarás a Dios frágil y pobre en el sin techo, en el sin patria, en el sin papeles, en el sin trabajo, en el sin pan. Lo acudirás: Será tu Navidad.
Entonces podrás cantar eternamente las misericordias del Señor, anunciar su fidelidad por todas las edades, porque su misericordia es un edificio eterno: Él, el Señor, ha salido a tu encuentro como Salvador en la Eucaristía y en los pobres. Por su gracia lo has reconocido. Por gracia volverá la Navidad.

Feliz domingo.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

domingo, 11 de diciembre de 2011

DOMINGO 3º DE ADVIENTO



ISAÍAS 61, 1-2a. 10-11

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES 5,16-24

Hermanos:
Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. En toda ocasión tened la Acción de Gracias: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la Paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

SAN JUAN 1, 6-8. 19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:
- ¿Tú quién eres?
El confesó sin reservas:
- Yo no soy el Mesías.
Le preguntaron:
- Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías?
El dijo:
- No lo soy.
-¿Eres tú el Profeta?
Respondió:
- No.
Y le dijeron:
- ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?
Contestó:
- Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor" (como dijo el Profeta Isaías).
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
- Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?
Juan les respondió:
- Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

ESTAD SIEMPRE ALEGRES:

“Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres”. Éste es un imperativo profético, imperativo que no se encuentra en nuestras gramáticas sino en la de Dios, no se cumple consumiendo sino creyendo, no se dirige a despreocupados y divertidos sino a esperanzados.
Éste es un imperativo para los que sufren, para corazones desgarrados, para cautivos y prisioneros, para huérfanos y viudas, clandestinos y marginados, discapacitados y enfermos, ladrones y prostitutas, para hambrientos de justicia, de paz, de libertad y de pan, para hambrientos de santidad y de gracia, para hambrientos, que por serlo de todo, son hambrientos de Dios.
“Os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca”. Está cerca aquel a quien buscáis, está cerca aquel a quien deseáis encontrar, está cerca aquel de quien andáis hambrientos. Está cerca, tan cerca que está en medio de vosotros. “El Señor está cerca”: tanto como lo está el hermano de fe con el que oras, el hermano pobre con el que compartes tu vida, la palabra de Dios que guardas en tu corazón, el Cuerpo de Cristo que comulgas, el Espíritu del Señor que te invade, te mueve y te transforma.
En el hermano de fe y en el hermano pobre, en la palabra de Dios y en el Cuerpo de Cristo, es siempre el Señor que está cerca, es nuestro Dios que viene a salvarnos, es el amor de Dios que viene a visitarnos.
Por eso nuestra oración es hoy oración de pobres que el Señor ha salvado, de pequeños que el Señor ha enaltecido, de hambrientos que el Señor ha colmado de bienes: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”.
Escúchalo, recíbelo, ámalo en la Eucaristía y en los hermanos.
Feliz domingo.

Siempre en el corazón de Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

jueves, 8 de diciembre de 2011

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA (San Lucas 1, 26-38)



"En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
- Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?
El ángel le contestó:
- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
Y la dejó el ángel."

GRACIA Y ALEGRÍA

La fe del profeta nos regala palabras para acercarnos al misterio de Dios en nosotros: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios; porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”.
Considera, Iglesia amada del Señor, quiénes son los que dicen “desbordo de gozo con el Señor”, y verás que se trata de “la estirpe que bendijo el Señor”.
Y por qué dicen, “desbordo de gozo con el Señor”. Lo dicen porque la palabra del Señor anuncia “la buena noticia a los pobres”, porque Dios ha ungido a su enviado “para curar los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar un año de gracia del Señor… para consolar a los afligidos, para dar a los afligidos de Sión una diadema en lugar de cenizas, perfume de fiesta en lugar de duelo, un vestido de alabanza en lugar de un espíritu abatido”.
Ahora empiezas a conocer nombres y rostros de “la estirpe que bendijo el Señor”: hombres y mujeres de corazón desgarrado, cautivos, prisioneros, los afligidos de Sión.
La fe lo intuía desde el primer momento: nuestro canto de entrada era el canto de María de Nazaret, la esclava del Señor, el canto de la mujer humillada, el canto de la mujer agraciada, el canto de la mujer redimida y embellecida de pureza inmaculada: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios; porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”.
No dejes, Iglesia redimida y santificada, no dejes de entrar hoy en el corazón de tu Madre para sondear los motivos de su gozo: Su Dios se ha fijado en la pequeñez de su esclava, su Dios ha hecho obras grandes por ella: La llenó de gracia, la llenó de su Espíritu, la llenó de su Hijo, la habitó enamorado de ella… la quiso concebida sin mancha de pecado, Inmaculada en su concepción, Inmaculada en el tiempo, Inmaculada para la eternidad.
A medida que te adentres en el misterio de tu Madre, estarás abriendo la puerta que conduce a tu propio misterio, pues tú eres comunidad de cautivos amnistiados, de prisioneros liberados, de pecadores perdonados, de afligidos consolados, de pequeños enaltecidos, de pobres amados, de hombres y mujeres que la gracia de Dios visitó, que el Espíritu de Dios penetró, que el Hijo de Dios redimió, sólo porque Dios nos amó y quiso habitar en nosotros por el amor.
Éstos son los motivos de tu gozo y de tu canto. Por eso puedes decir con tu Madre María y con todos los pobres del Señor: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios; porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”.
Tú, que has conocido como pobre el amor de tu Dios, no dejes de hacer presente ese amor entre los pobres: Les habrás abierto la puerta de la alegría, porque les habrás descubierto el mundo de la gracia. También ellos dirán entonces: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios; porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”.
Hoy viene a nosotros el Ungido, el Enviado, el Redentor, el Salvador. Hoy nos visita la fuente de la gracia, Cristo el Señor, hoy nos envuelve la belleza de Dios.
Feliz día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

NOVENA A LA INMACULADA. Día 9º



ORACIÓN

Ruega por nosotros,
Madre de la Iglesia.


Virgen del Adviento,
esperanza nuestra,
de Jesús la aurora,
del cielo la puerta.

Madre de los hombres,
de la mar, estrella,
llévanos a Cristo,
danos sus promesas.

Eres, Virgen Madre,
la de gracia llena,
del Señor la esclava,
del mundo la reina.

Alza nuestros ojos
hacia tu belleza,
guía nuestros pasos
a la vida eterna.


MONICIÓN

Es muy fácil centrar toda nuestra atención en la escena del Calvario. De pie, María, junto a la Cruz de Cristo, en compañía de otras personas: un hombre joven, Juan. Unas mujeres piadosas. Una pecadora penitente. Dos ladrones crucificados. Dos conversos de última hora: Dimas y Longinos.
A todos los corredimidos por los Dolores de la Virgen, la misericordia de Dios Padre y de nuestro Redentor Jesucristo. Amén.

LECTURA (San Juan 19, 25-27)

"Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio".

REFLEXIÓN

Todos cobijados por la Cruz que tiene un signo de apertura infinita y eterna. Todos unidos en Cristo bajo su mirada. No hay almas de segunda clase. A todos busca y llama la Iglesia, porque todos son hijos de Dios. No puede haber en la Iglesia monopolios, ni sociedades limitadas, ni exclusivas. Los brazos de Cristo abiertos lo indican y la compañía que tiene la Virgen lo define solemnemente. La Virgen goza de la maravillosa variedad de los Hijos de Dios. La Iglesia es bendita por esa maravilla de la variedad en la unidad: No es cristiano rechazar lo que no nos va o no hemos tenido la humildad de conocer.
Si la Iglesia, que es Cristo, aprueba, nosotros con los brazos abiertos.
La Madre Iglesia es fecunda como la Sangre de Cristo. Amplitud y reciedumbre. Corredención. María no habla, no se le oye ni un gemido y corredime.

ALABANZAS

1.- ¡Salve, Huerto cerrado, con aromas de paraíso, jardín de delicias del Divino Esposo, donde florecieron todas las virtudes!
Dios te salve, María...
2.- ¡Salve, Libro sagrado de la Ley de gracia, por la cual conocemos el beneplácito divino para arribar en el país de la Vida!
Dios te salve, María...
3.- ¡Salve, Resplandor de alegría, destructora de la maldición, Madre Inmaculada del Salvador Cristo-Jesús! ¡Dichosa tú, entre las mujeres!
Dios te salve, María...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

MARÍA, LUZ DE INFINITA GRACIA: POR ESO INMACULADA



Con la liturgia del día de la Inmaculada te aclamamos: “Todo es hermoso en ti, Virgen María, ni siquiera tienes la mancha del pecado original. Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestro pueblo”.
Si la devoción a la Inmaculada es tradición de la Orden Franciscana, y sus doctores y teólogos se distinguieron siempre en la defensa de la prerrogativa de la concepción inmaculada de la Virgen María, ¿qué mejor que dejar que sea uno de ellos, S. Lorenzo de Brindis, el que nos hable sobre este misterio de amor?
“María, tú eres joya de la humanidad. Si de la espinosa zarza nace la rosa, flor bellísima, y si del árbol insípido provienen los sabrosos frutos, ¿es de extrañar que de padres pecadores, obrando el poder de Dios, haya nacido la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, toda ella pura, limpia y santa, sin mancha alguna de pecado, ni actual, ni original, dotada sólo ella, después de Cristo, de este singular privilegio, como única ave fénix, Ella sola elegida para ser Madre y nutricia del Altísimo?
Cuando todo el mundo estaba cubierto de tinieblas, Dios produjo la luz, de la cual formó luego el sol. En la Sagrada Escritura algunas veces se llama a Dios “luz”. Otras veces lo dice Cristo de sí mismo. También se dice de los apóstoles y de todos los creyentes. Pero muy especialmente María ha de ser llamada luz, pues si Dios es luz, Ella es la Esposa de Dios; si Dios es Rey, Ella Reina; si Cristo es luz, María es la Madre de Cristo; si luz los apóstoles, Ella está por encima de todos ellos; si luz todos los santos, Ella es la Reina de los santos. De aquí que en las Divinas Escrituras se muestre a María toda llena de luz: “Apareció en el cielo una señal grande, una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas” (Apocalipsis).
“Y vio Dios que la luz era buena” (Génesis). María es llena de gracia, siempre la llena de gracia, concebida en la gracia del Espíritu Santo. “Y separó la luz de las tinieblas” (Génesis). María ha sido separada de todo pecado. Tres son las tinieblas que se oponen a la luz de la gracia y su perfección: las tinieblas del pecado original, las tinieblas del pecado mortal actual y las tinieblas del pecado venial. Para excluir estas tres tinieblas, María es designada con tres claros símbolos: “¿Quién es ésta que va subiendo, cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol?”(Cantar de los cantares). En la luz de la aurora se designa la gracia contra el pecado original; en la luna, la gracia contra el pecado mortal y en el sol la gracia contra el pecado venial.”
Pidamos a María, Virgen del Adviento, que sea la Estrella que ilumine nuestro camino de encuentro con el Señor.

NOVENA A LA INMACULADA. Día 8º



ORACIÓN


Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

MONICIÓN

Es el Evangelio de San Juan quien hoy nos va a llevar de la mano para asistir con Jesús, María y los Apóstoles a una escena familiar, entrañable. Pongamos atención al valor de la oración de María: OMNIPOTENCIA SUPLICANTE.
A todos los invitados por Dios al banquete de su misericordia y su Eucaristía, la paz y el gozo en el Señor. Amén.

LECTURA (San Juan 2, 1-11)

´"A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: "No tienen vino". Jesús le dice: "Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora". Su madre dice a los sirvientes: "Haced lo que él os diga". Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: "Llenad las tinajas de agua". Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: "Sacad ahora y llevadlo al mayordomo". Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al esposo y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora".
Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

REFLEXIÓN

¿Qué hace María en Caná de Galilea? Participa en una fiesta social. El cristiano es un hombre que vive enel mundo. El hombre es social por naturaleza. El hecho de ser cristiano no lo aisla de la sociedad; vive en ella; tiene que relacionarse con los demás hombres. Cristo en la gran oración sacerdotal no pide al Padre que saque a los suyos del mundo, sino que se santifiquen en el mundo. María nos lo enseña a vivir en esta escena evangélica con discreción, naturalidad, sencillez. Una invitada más, sin insignia especial. Sin ser notada, pero actuando sin ruido. No hay que apoyarse en nuestra condición de católicos para influir; hay que vivir discretamente nuestra vida sobrenatural para ser eficacez. María hace oración en medio del banquete: "No tienen vino". Una oración de ocasión, sin alardes, sin gestos llamativos.

ALABANZAS

1.- ¡Ave, Palacio de Dios, adornado con magnificencia regia, para el Rey de Reyes!
Dios te salve, María...
2.- ¡Ave, Urna de oro purísimo, portadora del maná divino Cristo Jesús, nuestra suavidad y dulzura!
Dios te salve, María...
3.- ¡Ave, Lámpara refulgente de luz, de la que viene a todos los que estábamos en tinieblas de muerte el Sol de justicia que nos trae la inmortalidad!
Dios te salve, María...

martes, 6 de diciembre de 2011

NOVENA A LA INMACULADA. Día 7º



ORACIÓN


Bajo tu protección nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

MONICIÓN

Vamos a escuchar las primeras palabras de Jesús conservadas en el Evangelio. Son un diálogo con María y José para darles una doctrina recia.
A los hijos de Dios reunidos para ocuparse en el templo de las cosas que son del Padre Celestial, la paz y el gozo del Señor. Amén.

LECTURA (San Lucas 2, 40-52)

"El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados". Él les contestó: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?". Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres."

REFLEXIÓN

Iban sus padres cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua: Deberes con Dios "antes la obligación que la devoción", pero la primera obligación es el trato con Dios. Unidad de vida. Hay que revisar las leyes de Dios que regulan nuestra piedad (tres primeros Mandamientos de la Ley de Dios). Buscan a Jesús sin descanso y con sacrificio. No desmayan buscándole. Al tercer día lo encuentran en el TEMPLO. Así hemos de buscar siempre al Señor, aunque se esconda, aunque tengamos que buscarle con lágrimas. ¿Cómo se ocupan los padres de los hijos? ¿Rezan y se sacrifican por el bien espiritual? "Descendió con ellos a Nazaret": vida escondida, laboriosa, obediente, contemplativa: "Su Madre conservaba todas estas cosas en su corazón".

ALABANZAS

1.- ¡Salve, Ciudad del gran Rey, ensalzada por los soberanos, llenos de estupor ante tu grandeza incalculable, y tu increible hermosura!
Dios te salve, María...
2.- ¡Salve, Estrella de Belén, Casa de Éfrata, de la que salió el Rey de la gloria para ser Jefe de su pueblo, cuya generación se remonta a la eternidad!
Dios te salve, María...
3.- ¡Salve, Escala de la tierra al cielo, por la cual descendió el Señor hasta nosotros para elevarnos a todos por Ella a la gloria!
Dios te salve, María...

lunes, 5 de diciembre de 2011

NOVENA A LA INMACULADA. Día 6º



ORACIÓN


Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve, raíz; salve, puerta,
que dio paso a nuestra luz.
Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, oh hermosa doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

MONICIÓN

Hoy nos corresponde contemplar a Nuestra Señora en uno de los momentos más patéticos de su vida y una de las lecciones más urgentes de vivir: la defensa de Cristo.
A todos los que aman a Cristo y por defenderle en la vida de trabajo, de diversión y en la intimidad del hogar, sufren la persecución y el desprecio del mundo, el consuelo y la gracia para siempre. Amén.

LECTURA (San Mateo 2, 13-15)

"Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: "De Egipto llamé a mi hijo".

REFLEXIÓN

¿Cómo se comporta la Virgen para defender a Jesús? No pierde el tiempo. No espera. Aquella misma noche. Con suma discreción. No se perdona ningún sacrificio. Jesús, en nuestra vida cristiana, se encuentra también perseguido. Hemos de defenderle en nosotros (vida de gracia). En la Iglesia. En los demás. La defensa de Dios nos acarreará el sacrificio y la renuncia a muchas cosas. A los mártires les costó la sangre.

ALABANZAS

1.- ¡Ave, Inmaculada Madre de Dios, Reina de los ángeles y de los santos, vida, dulzura y esperanza nuestra!
Dios te salve, María...
2.- ¡Ave, llena de gracia, gloria de los querubines, honor de los serafines y excelsa entre todas las criaturas!
Dios te salve, María...
3.- ¡Ave, Purísima y dignísima de todo obsequio y alabanza! Tú recibes nuestras preces y las haces válidas ante el trono de Dios.
Dios te salve, María...

domingo, 4 de diciembre de 2011

DOMINGO 2º DE ADVIENTO



ISAÍAS 40, 1-5. 9-11


Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido, su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.
Una voz grita: "En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos" --ha hablado la boca del Señor—
Súbete a lo alto de un monte, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: aquí está vuestro Dios. Mirad, Dios, el Señor, llega con fuerza, su brazo domina. Mirad, le acompaña el salario, la recompensa lo precede. Como un pastor apacienta el rebaño, su mano lo reúne. Lleva en brazos los corderos, cuida a las madres."

SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO 3, 8-14

Queridos hermanos:
No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.
El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida!
Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con Él, inmaculados e irreprochables.

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: "Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo."


LOS POBRES SON TU DESTINO:

“Pueblo de Sión: Mira al Señor que viene a salvar a los pueblos”. El profeta ilumina con promesas divinas el camino de los pobres. Su palabra, que acompaña desde aquel tiempo la esperanza de Israel, busca hoy acogida en el corazón de la Iglesia peregrina, y se pronuncia de modo único sobre la comunidad reunida para celebrar la Eucaristía.
A Israel, a la Iglesia, a la asamblea eucarística, se le anuncia la venida del Señor: “Mira al Señor que viene”: Mira al esposo que llega, fíjate en la gracia que se te ofrece con la verdad, alégrate por la justicia que viene a ti con la paz… Escucha al mensajero que grita en la noche: “Salid a recibir a Cristo el Señor”.
Si tú, que gozas de Dios y de hermanos en el cuerpo de la Iglesia, si tú esperas, deseas, pides, amas la venida del Señor, imagina cómo lo esperarían si conociesen su palabra los esclavizados de la tierra, cómo lo llamarían si conociesen su justicia los exprimidos por los nuevos faraones, cómo lo buscarían si conociesen su amor los sacrificados por la ambición sobre los altares del poder.
A ti, Iglesia de Cristo, se te invita a hoy a “mirar al Señor que viene”, a velar mientras le esperas, a prepararle el camino mientras velas. Velarás en tus hijos, porque amas al que esperas. No dejes de velar con los esclavos, grita con los sometidos, busca con los humillados, convócalos a todos a tu Adviento, no te quedes fuera de su sufrimiento, y no quedarán ellos fuera de tu celebración.
Para ti y para ellos es la palabra de la revelación: “Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios”; “el Señor viene a salvar a los pueblos”.
En la mesa de la Eucaristía, tú, hija de Sión, Iglesia santa, asamblea sacerdotal, recibes al Señor que viene a salvar, y eres congregada en la unidad por el Espíritu de Dios que viene a santificar y consolar.
En la mesa de la Eucaristía, tu Dios, que te fortalece con el Cuerpo y la Sangre de su Hijo, te alimenta de justicia y de esperanza.
Desde la mesa de la Eucaristía, tu Dios, que te unge con el Espíritu de su Hijo, te envía para que evangelices a los pobres, para que les lleves la justicia y la esperanza que tú has comulgado: Los pobres son tu destino.
Feliz domingo.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

NOVENA A LA INMACULADA. Día 5º



ORACIÓN


Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y quiere levantarse.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

MONICIÓN

Hoy nos vamos a acercar a María para pedirle entender estas escenas: Circuncisión, Purificación de María y Presentación del Niño. Santa Obediencia podríamos titular este tríptico sublime. Obediencia, que supone una virtud de cimientos: HUMILDAD.
Sobre los hijos de la Virgen que quieren aprender sus heroicas lecciones descienda la gracia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

LECTURA (San Lucas 2, 21-35)

"Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones".
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
"Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
"Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción, -y a ti misma una espada te traspasará el alma- para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones".

REFLEXIÓN

El todo y la raíz de todo es la virtud importantísima de la humildad. Las virtudes teologales, por su objeto, son más sublimes, pero la humildad es la causa de la gracia en nosotros y sin gracia nadie se salva. "Dios da su gracia a los humildes", "rechaza a los soberbios". "Se fijo en la humildad de su esclava". En el Evangelio constantemente se da a entender lo bien que acaban los humildes, lo mal que terminan los soberbios: "El que se humilla...". Eficaz para la vida apostólica. No se preocupa del lugar en que le sitúen. Reconoce que de él no depende el fruto y entonces pide al Señor. Hace aportación de sus cualidades que son de Dios.

ALABANZAS

1.- ¡Oh María! Eres la "esclava del Señor", modelo de humildad y de mansedumbre para todos nosotros. Ayúdanos a imitarte.
Dios te salve, María...
2.- ¡Oh María! Eres la Purísima, preparada y elegida para ser la Madre de Dios. Ruega al Señor por nosotros.
Dios te salve, María...
3.- ¡Oh María! Eres la Hija predilecta del Padre, por cuya obediencia se cumplieron las promesas divinas de la Redención de la humanidad. ¡Sé nuestra salvación!
Dios te salve, María...

sábado, 3 de diciembre de 2011

NOVENA A LA INMACULADA. Día 4º



ORACIÓN
Acordaos, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio,
reclamando vuestra asistencia,
haya sido desamparado .
Animado por esta confianza a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante Vos, Madre de Dios.
No desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

MONICIÓN
María es el gran Camino para encontrar con toda seguridad y fácilmente a Jesús. Pablo VI nos lo dice bellamente en la Encíclica "Mense maio": "Porque María es siempre camino que conduce a Cristo. Todo encuentro con Ella no puede menos de terminar en un encuentro con Cristo mismo. ¿Y qué otra cosa significa el continuo recurso a María, sino buscar entre sus brazos, en Ella, por Ella y con Ella a Cristo nuestro Salvador?
A todos los congregados junto a la Virgen Madre para encontrarnos con Cristo Jesús, la paz y el gozo para siempre.

LECTURA (San Lucas 2, 8-20)
"En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: "No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un nino envuelto en pañales y acostado en un pesebre". De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: "Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad".
Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado".
Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que había oído y visto, conforme a lo que se les había dicho."

REFLEXIÓN
María siempre muestra a Jesús. Los ángeles la felicitan hablándole de Dios nacido de sus entrañas. También los pastores. Ella les muestra al Hijo de Dios hecho hombre. El camino más fácil, seguro y corto de encontrar a Jesús, es María. Tratarla filialmente. Buscarla cada día desde el primer momento. Buscarla. "La encontraréis en las humildes tradiciones familiares de las familias cristianas, en particular en el Rosario. En la historia de la salvación, en el Evangelio, así como en los tesoros de la liturgia que transmiten el gran testimonio del pensamiento y de la oración de la Iglesia". (Pablo VI)

ALABANZAS
1.- ¡Ave, Paloma portadora de la rama de olivo, que anuncias la paz, cuyas alas de plata llevan reflejos del Divino Espíritu!
Dios te salve, María...
2.- ¡Ave, Paraíso de Dios, con efluvios de suave aroma de azucenas y lirios, en el que floreció el árbol de la Vida que nos da la inmortalidad!
Dios te salve, María...
3.- ¡Ave, Monte de Dios en el cual se apacienta el Cordero Inmaculado, que quitando el pecado del mundo, nos devuelve el amor!
Dios te salve, María...

viernes, 2 de diciembre de 2011

NOVENA A LA INMACULADA. Día 3º



ORACIÓN
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón;
mírame con compasión
no me dejes, Madre mía.

MONICIÓN
Una escena más de la vida fecunda de la Virgen, conservada por su contemplación y su entrega fidelísima al Evangelio. Una narración toda ella tensa de emociones. Muchas páginas de virtudes heroicamente vividas por la Señora. Vamos a tratar de fijarnos en alguna para aprender nosotros a vivirla cada día.
A cuantos hemos visto la gloria del Señor en la mayor pobreza, nos conceda la paz y la gracia para siempre.

LECTURA (San Lucas 2, 1-7)
"Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iba a empadronarse, cada cual a su ciudad.
También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada."

REFLEXIÓN
Sigamos al fondo de este "huerto cerrado" para recrearnos en la contemplación de una virtud: la pobreza. Suavidad y delicadeza de tonos para dar una fuerte lección. "Él, que siendo rico se hizo pobre..." (San Pablo)
Enseñarnos que en el apego a las cosas no está la felicidad. La Virgen vive la conjunción de la pobreza y la dicha. Desprendimiento. Austeridad. Limpieza. Atención a los pobres con nuestro desprendimiento. No crearse necesidades.

ALABANZAS
1.- ¡Feliz Tú, María, porque has creído en las promesas del Señor!
Dios te salve, María...
2.- ¡Feliz Tú, María, porque eres la Madre del Redentor y Rey del universo!
Dios te salve, María...
3.- ¡Feliz Tú, María, porque eres por tu Hijo, la Corredentora, Reina y Madre de todos los hombres!
Dios te salve, María...

jueves, 1 de diciembre de 2011

NOVENA A LA INMACULADA. Día 2º




ORACIÓN
Santa Virgen María,
no ha nacido en el mundo entre las mujeres
ninguna semejante a ti.
Hija y esclava del altísimo y sumo Rey, Padre Celestial,
madre del nuestro santísimo Señor Jesucristo,
esposa del Espíritu Santo:
ruega por nosotros, con San Miguel arcángel,
con todas las virtudes del cielo
y con todos los santos,
ante su santísimo Hijo amado, Señor y maestro.

(Antífona del Oficio de la Pasión. San Francisco)

MONICIÓN
El segundo recuerdo que la Virgen confió a San Lucas fue el de su visita a su prima Santa Isabel. María parte sola y de prisa con afán de servir. Va a santificar al Bautista.
A cuantos servimos al Señor con alegría, nos conceda la gracia y la paz.

LECTURA (San Lucas 1, 39-56)
"En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo:
"Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo ,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre."
María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa."

REFLEXIÓN
María por su "Fiat" ha quedado constituida Madre de Dios y se define Ella misma: "ancilla Dómini". Servir es entregarse. Salir de sí mismo. Desgastarse totalmente. Se sirve a Dios sirviendo a los hombres por Él.
¡Qué fuerte llamada la de la Virgen a todos sus hijos: servir, ser útiles! Santificar sirviendo. Te "necesita" Cristo en su Iglesia. Ayuda y sirve "como la Iglesia quiere ser servida". No te puedes quedar esperando una llamada solemne a cosas grandes. Tienes la llamada a servir siempre en "lo pequeño".

ALABANZAS
1.- Celebremos alegres el recuerdo de la Virgen Inmaculada, para que interceda por nosotros ante el Señor.
Dios te salve, María...
2.- El Altísimo te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra.
Dios te salve, María...
3.- ¡Oh Virgen Inmaculada y santa! No sé qué alabanzas prodigarte, pues por ti hemos recibido al Redentor, Jesucristo, nuestro Señor.
Dios te salve, María...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

NOVENA A LA INMACULADA. Día 1º



ORACIÓN:
Salve, Señora y Reina,
santa Madre de Dios,
María, virgen hecha iglesia
y elegida por el santísimo Padre del cielo,
a la cual consagró Él
con su santísimo amado Hijo
y el Espíritu Santo Paráclito,
en la cual estuvo y está
toda la plenitud de la gracia y todo bien.

Salve, palacio de Dios;
salve, tabernáculo de Dios;
salve, casa de Dios.
Salve, vestidura de Dios;
salve, esclava de Dios;
salve, Madre de Dios.

(Saludo a la Bienaventurada Virgen María. San Francisco)

MONICIÓN
La vida de la Santísima Virgen es como un maravilloso brillante que hay que mirarlo y volverlo a mirar. Mirarlo y volverlo a mirar. Mirarlo y volverlo a mirar para nuestra alegría. "Al ver la Estrella se alegraron sobremanera". Mirarla, porque es nuestra Estrella, que encaminará nuestros pasos hacia el Señor. Mirarla para invocarla. Mirarla para aprender, para recuperar fuerzas. Para conocerla.
A todos los que nos alegramos de sentirnos hijos de la Virgen Madre, nos conceda el Señor perpetuar nuestro gozo.

LECTURA: San Lucas 1, 26-38
"En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco varón?". El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible".
María contestó: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra".
Y el ángel se retiró."

REFLEXIÓN
Hay que mirar a la Virgen para afianzar nuestra fe. Ella cree: Vida de fe. Fe con obras. Es fiel. Responde a la llamada. Confía plenamente, con sencillez, con humildad. Hay que pedirle que aumente nuestra fe. ¡Bienaventurada tú que has creído!

ALABANZAS
1.- Toda hermosa eres María y no hay en ti mancha de pecado original.
Dios te salve María...
2.- Tú eres la gloria de Jerusalén, la alegría de Israel, el honor de nuestra raza.
Dios te salve, María...
3.- Porque Dios te eligió antes de la Creación del mundo para ser santa e inmaculada.
Dios te salve, María...

domingo, 27 de noviembre de 2011

DOMINGO 1º DE ADVIENTO




PRIMERA LECTURA


ISAÍAS 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es "Nuestro redentor". Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema? Vuélvete, por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en el. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos. Estabas airado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento. Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero; somos todos obra de tu mano.

SEGUNDA LECTURA

PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 1,3-9

Hermanos:

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi Acción de Gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado, el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de que acusaros en el tribunal de Jesucristo, Señor Nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

EVANGELIO

SAN MARCOS 13, 33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-- Mirad, vigilad: pues no sabéis cuando es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejo su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!

EL ALMA SE ELEVA AL SEÑOR POR LA CONFIANZA, Y PIDE QUE EL SEÑOR BAJE A ELLA POR EL AMOR:

Empezamos el Año litúrgico, y lo hacemos con cuatro semanas de preparación para la venida del Señor. Preparamos así su advenimiento a nosotros en los pobres, en el secreto de la oración, en la Eucaristía, en el tiempo de Navidad, al final de los tiempos.
Éstas son las primeras palabras de nuestra misa dominical: “A ti, Señor, levanto mi alma: Dios mío, en ti confío”.
Es como si el espíritu del tiempo de Adviento se concentrase en el canto de entrada de nuestra celebración eucarística: preparamos la venida del Señor proyectando hacia él todo nuestro ser porque confiamos en él.
El alma, todo tú, todo yo, se aparta de la tierra que no puede apagar nuestra ansia de justicia, de santidad, de amor, y la levantamos a Dios que es todo amor, santidad y justicia.
El alma se levanta de la tierra al cielo, y lo hace con las alas que le da la confianza en el Señor: Voy a ti, Señor, porque confío en ti.
Confías en tu Dios, no porque lo que tú eres, sino por lo que él es: “Tú, Señor, eres nuestro padre; tu nombre de siempre es «nuestro redentor»”.
Confías, y levantas el alma; confías, y te vuelves a tu Dios. Confías, y le pides que se vuelva hacia ti; confías, y derramas delante de tu Dios tu corazón: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!”; “Señor, Dios nuestro, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve”. Confías, y esperas la gracia y la paz de parte de Dios; confías y aguardas la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
La fe te dice, el corazón te dice, el Señor te dice que la venida de aquel a quien esperas, a quien deseas, a quien amas, es venida misteriosa de la que no conoces el momento. De ahí la necesidad de mantener el alma levantada al cielo y todo tu ser en vela sobre la tierra: “Velad, porque no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa”.
Velad para recibir a Cristo, escucharlo, amarlo, cuidarlo en los pobres, en la oración, en su palabra, en la comunión eucarística, en la comunidad eclesial, en la Navidad, en la hora de la muerte, en el día del encuentro final.
Si así lo recibís, habréis encontrado el amor, la santidad y la justicia.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

domingo, 20 de noviembre de 2011

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY (San Mateo 25, 31-46)



"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

¿PERTENECEMOS AL REINO DE CRISTO?
El Reino de Dios es el don de Dios por excelencia. Para pertenecer a este Reino se necesitan ciertas condiciones que el mismo Jesús va exponiendo a través de su Palabra:
1.- Se necesita un alma de "pobre" (Mt 5, 3). El pobre de espíritu es aquel que está profundamente convencido de su gran pobreza interior y exterior, de la cual sólo el Señor puede librarle. Por sí mismo se siente incapaz de salvación y siente una absoluta necesidad de Dios. Por eso entrará en el Reino de los cielos.

2.- Se necesita una actitud de niño: Así lo dijo Jesús: "Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios" (Mt 18, 1-4). El niño es inocente, o sea, vive en gracia de Dios. Hay una pureza de alma y corazón. El niño vive de la fe y de la confianza en sus padres, de quien se siente amado. Así para pertenecer al Reino de Dios se necesita un abandono humilde y una confianza total en Cristo y en su Iglesia. El niño es sencillo y se contenta con cosas pequeñas. Si queremos entrar en el Reino de Dios debemos agradecer al Señor las pequeñas cosas de cada día y saber hacer de ello una obra maestra de amor y de perfección.

3.- Se necesita tener una buena disposición en el alma para soportar las persecuciones, que es el sello más acusado de los que han de entrar en el Reino de Dios. Es la última de las bienaventuranzas, y como el resumen de todas ellas. Recordemos que Jesús termina su discurso con estas palabras: "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan por mí. Alegraos y regocijaos porque grande será en los cielos vuestra recompensa" (Mt 5, 1-12)

4.- Se necesita practicar las obras del Amor: "Entonces el Rey dirá a los de su derecha: venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros. Porque tuve hambre y me distéis de comer, tuve sed y me distéis de beber ... " (Mt 25, 34-36)
Los que cumplen en sí estas condiciones pertenecen de hecho al Reino de Dios. Ellos son la luz del mundo y la sal de la tierra y si ellos dejaran de existir, no habría en el mundo sino tinieblas y desolación.

¡EL SEÑOR ES MI PASTOR! (Salmo 22)

El Señor es mi Pastor,
nada me puede faltar,
Él me lleva a claras fuentes,
y a los montes del lugar,
para que sacie mi sed,
para que pueda pastar.
Él me guía y me conduce
por bellísimas riberas,
por entre trigos y viñas,
por frondosas arboledas.
Y aunque se haga noche oscura,
en cañadas tenebrosas,
no temo vientos, ni lluvia,
ni a las sombras pavorosas,
porque Tú estás conmigo
y en tus brazos voy gozosa.
Me has invitado a tu mesa
con finura y distinción,
ungiendome con perfume,
encendiendo mi ilusión,
enfrente, mis enemigos,
que buscan mi perdición.
¡Con qué manjares divinos
me alimentas cada día!
¡Cómo rebosa mi copa
de fervor y de alegría!
¡Por eso yo cantaré
tu belleza y tu dulzura,
en el País de la Vida
sin término en mi ventura!

domingo, 13 de noviembre de 2011

DOMINGO 33 DE TIEMPO ORDINARIO (San Mateo 25, 14-15. 19-21)



"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira he ganado otros dos." Su Señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eras exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al quien tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

NEGOCIAR CON EL TALENTO RECIBIDO:

Lo releí en la noche. Buscaba luz con la que entrar en el misterio del domingo y de su Eucaristía.
Para la Iglesia, el tiempo final del Año litúrgico es signo del fin de los tiempos.
La carta del Apóstol Pablo da nombre a lo que el signo representa: “El Día del Señor”, que “llegará como un ladrón en la noche”; por eso se nos dice: “Estemos vigilantes y vivamos sobriamente”.
El evangelio, con su referencia explícita al “señor de aquellos criados”, que “al cabo de mucho tiempo, volvió y se puso a ajustar cuentas con ellos”, remite también a un juicio final sobre la vida de cada uno de nosotros.
Todo ello daría pie para una reflexión sobre nuestra responsabilidad, pues si una etapa termina para nosotros con el juicio, otra empieza en ese mismo instante, etapa que, feliz o desdichada, se habrá gestado en el seno de la que termina.
Pero esa reflexión, necesaria cuando se trata de definir nuestra responsabilidad moral, no basta para introducirnos en el misterio de la celebración eucarística.
Dado que la Eucaristía es encuentro con el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, será oportuno que en la parábola de los talentos indaguemos qué se nos dice del que nos llama, del que nos deja encargados de sus bienes, del que a su tiempo ha de ajustar las cuentas con nosotros.
Todo es del amo que “llamó a sus empleados, y los dejó encargados de sus bienes“. Observa, sin embargo, lo que se dice al empleado negligente y holgazán: “Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez”. Parecía que todo fuese del Señor, y lo era; pero también es verdad que todo es de los empleados, pues todo les ha sido dado: los talentos recibidos y los talentos ganados.
La parábola no se puede entender desde el negocio, sino desde la gratuidad, pues regalo es lo que el señor deja, regalo es lo que el empleado gana, y regalo es la recompensa que el señor da y que el empleado recibe.
El único que se ganó una condena a las tinieblas fue el que interpretó el amor de Dios como si fuese avaricia, y administró su vida como si de su señor nada hubiese recibido: ¡Uno que sabía cómo poner a Dios en su sitio!
Tiempo de negociar, tiempo de amar: ése es tu tiempo, Iglesia de Cristo, tiempo para acoger en la fe el amor que Dios nos tiene, tiempo para la respuesta humilde del amor que nosotros le tenemos.
Y la Eucaristía es imagen sacramental de esa relación de amor. El Padre, que nos ama, nos entrega hoy el talento inestimable que es Cristo. Y nosotros acogemos en la fe el magnífico don: escuchamos sus palabras de gracia, comulgamos su Cuerpo glorioso, y vamos en seguida a negociar para ser transformados en Cristo, que es el único modo que conocemos de ganar con el talento recibido.


ES COSA DE CONFIANZA Y AMOR:

Vivimos en el santo temor de Dios, no por miedo sino por confianza.
Negociamos con el talento recibido, no por avaricia sino por amor.
Porque confiamos y amamos, escuchamos con atención la palabra de Señor.
Porque confiamos y amamos, recibimos con humildad el Cuerpo del Señor.
Porque confiamos y amamos, somos uno con los pobres del Señor.
Porque confiamos y amamos, ya entramos, con la certeza de la esperanza, en el festín de nuestro Dios.
Feliz Eucaristía. Feliz domingo.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

domingo, 6 de noviembre de 2011

DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO (San Mateo, 25, 1-13)



"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-- El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:
--¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas:
--Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.
Pero las sensatas contestaron:
-- Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:
--Señor, señor, ábrenos. Pero él respondió:
--Os lo aseguro: no os conozco.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora."

MI ALMA ESTÁ SEDIENTA DE TI:

Presta atención a los títulos que el Leccionario asigna a la primera lectura y al evangelio de este día: “Encuentran sabiduría los que la buscan”. “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!”. Fíjate también en el estribillo que acompaña el Salmo responsorial: “Mi alma está sedienta de ti, Dios mío”.
Las palabras sacan a la luz la pasión y el esfuerzo de tu búsqueda, las expectativas de tu deseo, la fuerza de una necesidad que pone todo tu ser en movimiento.
Es como si tú, Iglesia de Cristo, fueses hoy la esposa del Cantar: “Ya me he levantado a abrir a mi amado: mis manos gotean perfume de mirra, mis dedos mirra que fluye por la manilla de la cerradura. Yo misma abro a mi amado; abro, y mi amado se ha marchado ya. Lo busco y no lo encuentro; lo llamo y no responde… Muchachas de Jerusalén, os conjuro que si encontráis a mi amado le digáis… ¿qué le diréis?..., que estoy enferma de amor”.
Buscas la sabiduría. Tienes sed de Dios. Esperas al esposo. ¡Estás enferma de amor! A la luz de la fe intuyes que es Cristo Jesús la sabiduría que tú deseas encontrar. La fe te dice que en Cristo hallarás a tu Dios de quien andas sedienta. La fe te enseña que es Cristo el esposo a quien esperas en la noche para entrar con él al banquete de bodas. Si amas la sabiduría, fácilmente la verás; si la buscas, ella ya habrá salido a tu encuentro; si velas por ella, entrarás con ella a su banquete; si madrugas por ella, la hallarás esperándote a la puerta de tu casa. Si buscas a Cristo, descubrirás que ya habita dentro de ti, en tu corazón.
Amar la sabiduría, buscar a Dios, esperar la llegada del esposo, pensar en quien amamos, velar por aquel a quien buscamos, madrugar por hallar a quien deseamos, estar dispuestos para salir al encuentro de aquel a quien esperamos, ésa es nuestra vida, ése es el misterio que se cumple en nuestra eucaristía: Hoy velamos por Cristo, madrugamos por Cristo, salimos al encuentro de Cristo.
Ya sé que necesitamos siempre aprender a amar, a buscar, a esperar. Si contemplamos lo que deseamos, guardaremos en el corazón lo que hemos contemplado, y amaremos lo que hemos guardado en el corazón.
Si contemplas la sabiduría, la hallarás “radiante e inmarcesible”, amiga y compañera de camino de quienes la buscan, madre de la prudencia y de la paz. Si contemplas a Dios, conocerás en su santuario su fuerza y su gloria, su gracia y su auxilio. Si contemplas el misterio de Cristo, admirarás la humildad y pobreza en que se te acerca, la gloria del Hijo de Dios que en aquella pobreza se te oculta, la gracia que en aquella humildad te visita, la misericordia que tan suavemente te envuelve, la justicia que en Cristo te penetra, la alegría que por Cristo te alcanza. Si contemplas el misterio de Cristo, conocerás la vida divina que Cristo ha hecho tuya, y te iluminará el Espíritu de Dios que de Cristo has recibido para ser hijo. Cristo es el esposo que esperas, suyo es el banquete que para ti está preparado. Contempla lo que se te revela, guarda en el corazón lo que has contemplado, ama con todo tu ser lo que en el corazón has guardado.
La vida de la Iglesia, tu vida, está hecha de búsqueda y de encuentro, de deseo y de experiencia, de recuerdos y de abrazos. Buscas a Cristo, y él te sale al encuentro en la comunidad orante; buscas a Cristo, y él te sale al encuentro en su palabra; buscas a Cristo, y él “atisba por las ventanas”, y os encontraréis tras el velo del misterio del amor; buscas a Cristo, y él “mira por las celosías”, y os amaréis y os abrazaréis en el misterio de los pobres. Feliz domingo.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

martes, 1 de noviembre de 2011

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS (San Mateo 5, 1-12a)



"En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó y se acercaron los discípulos; y él se puso a hablar, enseñándolos:

-- Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos lo que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo."

SON LO QUE ESPERAMOS SER:
“Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?... Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero”.
Los ojos se vuelven al cielo: a los redimidos y al Redentor, a los que han sido salvados y al Dios de la salvación, a los revestidos con la blancura de la gloria divina y al Cordero que les ha comunicado la vida de Dios.
La fe te permite admirar lo que un día has de ser, y en la Eucaristía anticipas lo que del cielo, a la luz de la fe, has podido ver. En la celebración sacramental, como en la visión celeste, se encuentran el enfermo y la salud, el ciego y la luz, el pecador y la gracia, la esperanza y la recompensa, nosotros y Cristo.
Los santos que hoy recuerdas, fueron lo que tú eres: peregrinos en la tierra de la gran tribulación. Mañana, en el día de Dios, cantarás con ellos la dicha de haber sido santificado.
Feliz fiesta, hermano mío.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

martes, 25 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (XI)



Son CUATROCIENTOS AÑOS de existencia continuos y ubicados en el mismo recinto y lugar de la ciudad de León, los que hemos celebrado: a través de los cuales, ha procurado cada generación servir a la Iglesia en nuestra gran misión de orantes.
A lo largo de nuestra historia en estos siglos, la Comunidad ha seguido paso a paso y secundando con nuestra cooperación espiritual y temporal, todo lo que la Santa Madre Iglesia por medio del Espíritu Santo nos ha dado a saber y conocer para ser fieles obreras en la Viña del Señor, enumeramos los más sobresalientes de este siglo XX: En el año 1961, fue promulgado por el Papa Beato Juan XXIII, EL CONCILIO VATICANO II. Nosotras, seguidoras de S. Francisco y Sta. Clara recibimos este acontecimiento con alegría, gratitud y amor y ser una vez más fieles a las normas que nos dieron ellos al fundar nuestra Orden: “Vivir sumisas y sujetas siempre a los pies de la Santa Iglesia, firmes en la fe católica …” (Regla, cap. 12). Entre los documentos promulgados por el Concilio Vaticano II, nosotras tenemos el honor de disponer de un decreto dedicado a la Vida Religiosa, PERFECTAE CARITATIS y por medio de este Documento y principalmente en su nº 7, pueden todos los fieles de la Madre Iglesia, conocer a fondo nuestra Identidad y Misión en la misma.
El 15 de julio de 1963, instituido por el Sr. Obispo de la Diócesis D. Luís Almarcha, se comenzó el cursillo de Arte Sacro para las monjas de clausura, cuya Escuela fue fundada por este mismo Obispo, con la aprobación de la Santa Sede, y eligió nuestro Convento para residencia de las cursillistas que venían de los diferentes monasterios y Órdenes de todas las Diócesis de España; también asistían a dicho cursillo monjas de nuestra Comunidad, entre ellas Sor Mª Teresa de la Inmaculada, que obtuvo el título de profesora de esta Escuela instalada en San Isidoro y dirigida por las religiosas Discípulas de Jesús.
El 12 de septiembre de 1963, se celebra en Gijón (Universidad Laboral) el 2º Capítulo Federal a tenor de los Estatutos de nuestra Federación del Sagrado Corazón, en cuyo Capítulo se renueva el gobierno de la Federación y entre las nuevas consejeras federales fue elegida para un sexenio, una de nuestras hermanas de Comunidad, Sor Mª Margarita del Amor Eucarístico. Nuestra Fraternidad quedó muy agradecida al Capítulo Federal, por esta distinción. Durante este sexenio, el Consejo Federal se reunió varias veces en nuestro Convento.
VIAJE APOSTÓLICO DE JUAN PABLO II A ESPAÑA
El domingo 31 de octubre de 1982 a las 6,30 de la mañana tomaba tierra en el aeropuerto de Madrid-Barajas, el avión en el que llegaba de Roma a España nuestro Romano Pontífice, Juan Pablo II. Nosotras, las Clarisas Descalzas, de León, desde nuestra clausura y desde el primer momento hemos seguido todo el viaje a través de la televisión, llenas de alegría, gratitud y emoción. Como nota extraordinaria y privilegio especial, S.S. Juan Pablo II, concedió a las monjas de clausura, ir a su encuentro en la ciudad de Ávila, donde clausuraba el Papa el IV Centenario de la muerte de Sta. Teresa de Jesús. Nuestra Comunidad estuvo representada personalmente por nuestra Rvda. M. Abadesa, Sor M ª Teresa de la Inmaculada y por otras tres hermanas que la acompañaron: Sores Mª Inés, Mª Jesús y Mª Rosa Blanca, que muy dignamente ante el Papa, hicieron presente a toda la Fraternidad del Convento de la Santa Cruz de León. Celebramos este gran privilegio con inmenso gozo y acción de gracias.

Hemos celebrado durante el siglo XX varios Centenarios: de nuestros Seráficos Padres Francisco y Clara, de San Diego de Alcalá, de Santo Martino de León y de San Froilán. Y con especial devoción todas las conmemoraciones de nuestra Diócesis. También desde la clausura, tomamos parte en el Sínodo Diocesano (Mayo 1993). Y, en la última década del siglo publicamos tres libros, escritos por nuestras hermanas: “Historia de un Seráfico Amor” y “El Poema de Jesús”, ambos en verso, autora: Sor Mª Teresa de la Inmaculada Reyero. Y “Nuestra Historia” (del Convento), en prosa, autora: Sor Mª Margarita del Amor Eucarístico Pérez. De las tres obras conservamos depósito en la Comunidad.
Y DAMOS POR TERMINADA NUESTRA BREVE HISTORIA
RELATADA A TRAVÉS DE LA “HOJA DE NUESTRO IV CENTENARIO”
FINAL: Los hombres tratan de buscar sentido a la Historia. Para unos es desgracia y para otros evolución indefinida, sin que falten quienes pretenden adjudicarle un ritmo alterno, más o menos explicable, más o menos azaroso. Pero el hondo sentido de la historia humana excede a su protagonista. No podemos nosotros ignorar que ese sentido consiste únicamente en el puntual desarrollo de la redención. El cristiano está persuadido de que la HISTORIA no es más que “el tiempo de Cristo”, el tiempo que paulatinamente se realizan las virtualidades de la muerte y la resurrección del SALVADOR
Quizá el progreso de la Historia consista no en que el hombre sea cada vez más civilizado, ni siquiera más justo, sino en que su adhesión o su repulsa a la CRUZ sea cada vez más decidida, más rotunda, hasta la extrema violencia de los últimos tiempos, cuando se libre la pelea del anticristo. +

LA COMUNIDAD, RUMBO HACIA EL QUINTO CENTENARIO. PAZ Y BIEN

domingo, 23 de octubre de 2011

DOMINGO 30 DEL TIEMPO ORDINARIO (San Mateo 22, 34-40)



"En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
-- Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?
Él le dijo:
--“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas."


“¡VAMOS LISTOS!":

Lo dijo un candidato a la presidencia del gobierno: “Como tengamos que esperar a que Dios nos mande algunas indicaciones económicas, vamos listos… ¡Vamos listos!”.
Encarnada la Palabra, al buen Dios ya nada le queda por decirnos, pues nada le queda por darnos o por hacer en favor nuestro. Así que hace muy bien el señor candidato en no esperar a que Dios le mande en el futuro y para consumo personal indicaciones de ningún tipo, ni económicas ni morales, tampoco sociales, y ni siquiera espirituales. Pero creo que ningún candidato haría mal si tomase en consideración indicaciones pasadas, que por venir de donde vienen, aspiran a tener valor permanente y tienen vocación de futuro. Recordaré algunas que, según entiendo y sin modificar de ellas letra o tilde, pudiera asumir cualquier programa electoral escrupulosamente laico y democrático:
“No robarás… No codiciarás los bienes de tu prójimo”.
“No maltratarás ni oprimirás al emigrante… No explotarás a viudas ni a huérfanos… Si prestas dinero a alguien… a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses”.
“No explotarás al jornalero, pobre y necesitado, sea hermano tuyo o emigrante que vive en tu tierra, en tu ciudad… No defraudarás el derecho del emigrante y del huérfano ni tomarás en prenda las ropas de la viuda”.
“Más vale poco con justicia que muchas ganancias injustas”.
“Sé voz de quien no tiene voz, defensor del hombre desvalido, pronuncia sentencias justas, defiende al pobre desprotegido”.
“Quien ama el dinero nunca se sacia”.
“El que procede con justicia y habla con rectitud, y rehúsa el lucro de la opresión, el que sacude la mano rechazando el soborno y tapa su oído a propuestas sanguinarias… ése habitará en lo alto, tendrá su alcázar en un picacho rocoso, con abasto de pan y provisión de agua”.
También pudiéramos recordar la regla de oro de Jesús: “Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella”. Para Jesús esta norma tenía valor sagrado, pero nosotros podemos asumirla como laica y democrática.
Ésta, queridos, sería una política económica de mínimos. Nada que ver con las teorías de A. Smith o de J. M. Keynes, pero mucho que ver con la búsqueda de la verdad, la práctica de la justicia y la pasión por la paz.
He de reconocer que, como economista, Dios es una calamidad. En su Reino puso como norma el amor, y no un amor cualquiera, sino un amor como el suyo: “Como yo os he amado, amaos también unos a otros”. Él no se presenta a elecciones y puede tirar la casa por la ventana, y de los suyos puede esperar que se le parezcan algo en locura, cosa que no esperamos ver reflejada en un programa político. Pero no finjan ustedes ignorar que Dios les marcó un programa de mínimos laico y democrático, porque si ustedes lo ignoran, entonces sí que los de siempre “vamos listos… ¡Vamos listos!”.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger