jueves, 6 de agosto de 2015

MENSAJES CALLADOS. DÍA 4º





Todos buscamos novedad, es señal de que estamos vivos y creativos. Clara nos dice que la auténtica novedad no consiste en tener más y más experiencias, ver nuevos paisajes, descubrir nuevas cosas, etc., sino mirar y sentir todo con ojos y corazón nuevos. Disfrutar de nuestro propio paisaje interior. Sí, mirar desde Jesús todo lo hace nuevo. ¡Cuánto asombro, cuánta novedad tenemos por estrenar!
        Clara nos anima a habitar nuestro corazón. Es más fácil dejarse llevar de lo de fuera que de lo de dentro; consumir experiencias que vivir a fondo. Pero sólo llega a ser nuestro lo que interiorizamos.
        Dios es eterna novedad. Él está presente y, ¡qué contradicción!, nosotros somos los ¡ausentes!, ¡ausentes de nosotros mismos! Tenemos que reconocer que muchas veces buscamos fuera lo que llevamos dentro.
    Clara nos transmite su actitud interior: vivir a la expectativa de lo que late silencioso en nuestro ser. Cada amanecer podemos orar así:

Dios mío, ¿qué quieres que viva hoy? ¿Qué de ti va a brotar hoy en mí? ¿De qué y para quién puedo ser buena noticia en este día que me regalas?


             (Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor" de las Hermanas Clarisas de Salvatierra)

 

miércoles, 5 de agosto de 2015

MENSAJES CALLADOS. DÍA 3º





Nuestra sociedad nos ofrece, en todos los ámbitos, tantas posibilidades, ofertas, caminos… que depende de cómo se viva puede provocar dispersión, superficialidad. La persona, muchas veces, se siente fragmentada, aturdida, dividida, sin referencias claras, con la ansiedad y angustia que ello conlleva.
Clara nos indica su secreto y nos invita a enraizarnos en la serenidad de Dios. ¡Qué unificados y gozosos vivimos cuando nos recibimos cada día de Dios, de su amor, abandonándonos confiadamente en sus brazos, ofreciéndole todo nuestro ser para que sea Él quien sienta, viva y llegue a los demás a través nuestro!
“Pon tu mente, pon tu alma, pon tu corazón (en Jesucristo) y transfórmate toda entera, por la contemplación, en imagen de su divinidad” (cfr. 3CtaCl 12). 
Clara nos anima a no vivir dispersos y distraídos en mil y una tareas y preocupaciones, aunque tengamos que ocuparnos a fondo de ellas. ¡Cómo centra y descansa hacerlo todo en compañía de Dios, bajo su mirada, dejando que sea su Espíritu quien fluya en nosotros, quien inspire nuestro quehacer diario, desde lo más pequeño hasta lo más importante de cada día!    
 
               (Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor" de las Hermanas Clarisas de Salvatierra)
                           

martes, 4 de agosto de 2015

MENSAJES CALLADOS. DÍA 2º



Al encontrarnos con Él, desbordadas por tanto amor, nos hemos sentido llamadas a responderle permaneciendo en adoración, alabanza, ofrenda… con admirada gratitud.
Dios en cada instante quiere mantener un encuentro amoroso con cada persona. Él nos ama, nos habla, pero ¿quién le escucha, acoge y responde? Nuestra vocación es amar al Amor.
Francisco y Clara lloraban porque el Amor no era amado. En sus vidas desplegadas descubrimos que la manera más plena de ser nosotros mismos es vivir cada instante bajo la mirada amorosa de Dios, respondiéndole con todas las fibras del corazón. Clara nos dice: “Ama con todo tu ser a aquel que totalmente se entregó por tu amor” (3CtaCl 15)
Un gran logro de nuestra sociedad es la solidaridad. Clara nos anima a no quemarnos en la entrega, a no cansarnos sino a renacer cada día del corazón de Dios. En la medida en que vivamos apasionados de Dios, encendidos en Él, viviremos apasionados por la humanidad.
                                          (Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor", de las Hermanas Clarisas de Salvatierra)

MENSAJES CALLADOS. DÍA 1º



La silenciosa vida de Clara y la nuestra tienen mucho que decir, no tanto con palabras, sino con la vida, como un elocuente susurro vivo para el que quiera intuir.
        Dios está vivo y es continuo Manantial de Vida. ¡De qué si no Clara y tantas hermanas después de ella, lo hemos dejado todo por Él! La mejor señal de que pasa un autobús por un determinado lugar es que haya gente esperando. Miles de mujeres y hombres esparcidos por el mundo, en comunidades, dedicándose al encuentro con Dios de por vida, es la mejor señal de que Dios vive y se comunica.
        Nuestra sociedad invadida por tantas palabras, muchas veces manipuladas, hace que la palabra vaya perdiendo su valor y esté necesitada de testigos elocuentes.
        Clara nos invita a vivir de Dios. Nos avisa de un engaño: no damos lo que queremos, sino lo que somos y tenemos. Sólo la vida engendra vida. Si no vivimos de Dios, diremos frases bonitas sobre él pero no haremos que nadie caiga de rodillas estremecido ante su presencia viva.

                                         ( Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor" de las Hermanas Clarisas de Salvatierra )

lunes, 3 de agosto de 2015

domingo, 2 de agosto de 2015

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

  San Juan 6,24-35
    En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: Maestro, ¿cuándo has venido aquí?
    Jesús les contestó: Os lo aseguro: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, dando visa eterna, el que os dará el Hijo del Hombre; pues a este lo ha sellado el Padre Dios.
    Ellos le preguntaron: ¿Cómo podremos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere?
    Respondió Jesús: Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que él ha enviado.
     Ellos le replicaron: ¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”  Jesús les replicó: Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.
    Entonces le dijeron: Señor, danos siempre de ese pan.
    Jesús les contestó: Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed.
  ***                 ***                 ***                 ***
     Jesús deshace malentendidos. En la búsqueda el hombre ha de estar bien orientado. La obra de Jesús debe ser comprendida correctamente: comienza dando pan para darse él como el pan verdadero; él es el verdadero maná de Dios. El alimento necesario para hacer la travesía del desierto de la vida. 
REFLEXIÓN PASTORAL
    
      "No andéis ya, como es el caso de los gentiles en la vaciedad de sus criterios... Renovaos en la mente y en el espíritu".
     Si en la pasada fiesta de Santiago celebrábamos un aspecto importante de nuestra dimensión religiosa: la fidelidad a la tradición; hoy, la liturgia nos recuerda otro aspecto igualmente importante: la necesidad de la renovación constante de nuestros criterios y actitudes, para lo que, según san Pablo, se requiere un discernimiento profundo del entorno y una entrega total y generosa al proyecto de Dios sobre nosotros: "No andéis ya, como es el caso de los gentiles en la vaciedad de sus criterios".
      El cristiano no solo debe poseer criterios propios y personales, este es un deber y un derecho de toda persona, sino criterios peculiares, en coherencia con su fe. Y aquí es donde puede surgir el conflicto. La peculiaridad cristiana puede chocar, y de hecho choca, con la vaciedad de criterios que configuran nuestro entorno...   Y puede que seamos tachados de intolerantes, inadaptados, insolidarios..., en un intento de reducirnos a comparsa, cuando por vocación estamos llamados a ser luz, sal y fermento (Mt 5,13.14; 13,33).
       "Tened  entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús" (Flp 2,5). Cristianizar nuestra vida, comenzando por cristianizar nuestros criterios de vida, dejando que el Espíritu de Dios renueve nuestra mentalidad.
      El evangelio nos ofrece esa oportunidad de renovación. Después de la multiplicación de los panes una multitud busca a Jesús, pero él deshace el equívoco: "...Me buscáis porque habéis comido pan hasta saciaros".  Creían haber encontrado la solución, la respuesta  a sus inquietudes, a sus necesidades  y problemas..., olvidando que Jesús es, más bien, pregunta, inquietud y proyecto; y que el hombre no solo vive de pan... En realidad no buscaban al Señor, se buscaban a sí mismos.
      No es infrecuente entre nosotros una concepción utilitarista de la fe y de Dios. Buscamos los dones de Dios, más que al Dios de los dones. Y Dios no está junto al hombre solo cuando las piedras se convierten en pan; está también, y sobre todo, cuando las piedras continúan siendo piedras, y el pan hay que sudarlo, sufrirlo y hasta ayunarlo. La fe cristiana no es la religión del éxito humano, sino la de la resurrección a través de una muerte real y dolorosa al "hombre viejo corrompido por sus apetencias seductoras" y por criterios vacíos.
     Hoy se nos invita, más aún, se nos exige una profunda renovación interior, pero esta solo será posible si nutrimos nuestra vida con el alimento que perdura, el Cuerpo y la Sangre del Señor.

            "Trabajad, nos dice Jesús, no por el alimento que perece, sino por el que perdura...; el que os dará el Hijo del hombre".
REFLEXIÓN PERSONAL
.- ¿Renueva el Espíritu mi mentalidad?
.- ¿Estoy en el trabajo que Dios quiere: la fe?
.- ¿Qué busco en la vida y con qué la alimento?
DOMINGO J. MONTERO CARRIÓN, OFMCap.