domingo, 9 de agosto de 2015

MENSAJES CALLADOS. DÍA 7º





En las relaciones es donde tenemos nuestros mayores gozos y sufrimientos. Todos aspiramos a amar y ser amados.
En nuestra aldea global se han acortado distancias, diferentes culturas convivimos juntas, pero la unión y la cercanía no la da el pasaporte, ni internet, ni las autopistas, ni el “WhatsApp”. Sólo Cristo nos hermana desde dentro y nos capacita para ser hermanos de todos.
Clara, desde si sentirse hija amada, se descubre hermana universal, hermana de todos y de todo. Ella nunca se nombra sola, siempre es en relación con Dios, Francisco y las hermanas. Clara nos dice que la fraternidad no consiste en estar cerca sino en contemplar a cada persona desde la mirada de Dios y descubrir en todos su dignidad y belleza.
Clara es hermana universal, profeta de paz, creadora de una nueva fraternidad donde cada uno, sin excluir a nadie, es importante por sí mismo. Desde niña vio horrorizada el terror de las guerras y padeció el exilio. Con dolor comprobó que el odio engendra odio, y sólo el amor y el perdón al enemigo lleva a la ansiada paz. Cristo pacificó su corazón.
¡Cuánto necesita de este talante de reconciliación y paz nuestro mundo! Acojamos esa paz y seamos, a manos llenas, sembradores de paz, perdón y reconciliación.


    (Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor" de las Hermanas Clarisas de Salvatierra)

sábado, 8 de agosto de 2015

MENSAJES CALLADOS. DÍA 6º





“Cuando el silencio habla, la vida se transforma”. Necesitamos sosiego, serenidad, silencia:
* Para escuchar a Dios que nos habita. El silencio de Clara se convirtió en fiesta de encuentro. Necesitaba escuchar el latido de quien la habitaba, para permanecer en su abrazo y dejarse modelar por el Espíritu, para contagiarse de su forma de mirar toda realidad y amar a los demás con su mismo amor. Nada plenifica tanto como vivir desde la inmediatez de nuestro espléndido Dios. ¡Qué liberación el paso de la soledad angustiosa a una soledad habitada!
* Para ser nosotros mismos y no moldeados por presiones exteriores es imprescindible escuchar el interior. Fácilmente huimos de nosotros, pues al pararnos a veces nos asaltan miedos, malestares, temas pendientes, y preferimos estar ocupados y vivir distraídos en vez de afrontar lo que bulle dentro de nosotros mismos, pero pagamos un precio muy caro: no conectar con el misterio que somos y estamos llamados a desplegar.
* Para entablar relaciones sanas y vivificadoras. Para escuchar a fondo a los demás también necesitamos vivir silenciados por dentro. A veces buscamos estar juntos para no estar solos, pero entonces, fácilmente, entablaremos relaciones no sanas, manipuladoras, utilitaristas.
   (Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor" de las Hermanas Clarisas de Salvatierra)
 

viernes, 7 de agosto de 2015

MENSAJES CALLADOS. DÍA 5º



  

  Todos anhelamos una vida plena y a veces la confundimos con tener éxito, deslumbrar. ¡Cuántos esfuerzos por tener bienes económicos, conseguir prestigio, ostentar poder… como si fueran la llave de la felicidad!
        Clara desde pequeña fue sensible a los pobres y necesitados. Les ayudaba cuanto podía privándose ella misma para aliviar su necesidad. Ya de joven, al encontrarse con Jesús pobre, descubrió que no podía seguirle sino haciéndose ella misma pobre: “abrázate a Cristo pobre como virgen pobre” (2CtaCl 18)
        Clara, mirando a Jesús, identificándose con Él, que por nosotros se despojó de su rango, hizo el camino descendente. Cada vez fue más plena con menos, ¡qué dichosa sin nada! No se contentó con dar todo a los pobres, se dio a sí misma. Se hizo pobre, sierva, menor, última, por amor. Rompió decidida la mentalidad de su tiempo y comprobó la libertad de ponerse en el último puesto; el gozo de las bienaventuranzas que nadie puede arrebatar. En toda su vida sólo quiso un privilegio, por él luchó incansablemente: ser pobre…
        Clara nos ruega que no gastemos energías en competir sino en servir, nos exhorta a no vivir derrochando o acumulando, sino compartiendo.


           (Tomado del libro “Clara de Asís, habitada por la vida y el amor" de las Hermanas Clarisas de Salvatierra)