martes, 28 de septiembre de 2010

NOVENA PEREGRINACIÓN A ASÍS (DÍA 3º)



SAN DAMIÁN

AMBIENTACIÓN
En este día visitamos San Damián. Se encuentra muy cerca de Asís, en un hermoso lugar rodeado de cipreses y olivares, donde muere la pendiente del monte Subasio. Pero no imaginemos a San Damián como está ahora, sino como se encontraba en tiempos de San Francisco, pobre, casi derruido, solitario. Veamos al santo encaramado sobre sus paredes, colocando piedra por piedra y profetizando sobre Santa Clara y las Clarisas que un día iban a morar en tan santo lugar. Penetremos en el templo y veamos la débil luz de la lámpara. Contemplemos al mismo Cristo desde el crucifijo bizantino hablando a Francisco. Detengamos la mirada en la ventana donde el santo dejó la bolsa del dinero. Visitemos el coro de Santa Clara, el jardincito, el pequeño claustro, el refectorio donde aún se conserva señalizado el sitio en que se ponía Santa Clara. La cabaña donde San Francisco compuso el Cántico de las criaturas. Meditemos en este lugar, no sólo cargado de historia, sino veámoslo también como memorial en donde Clara consumió su vida por Cristo.

ORACIÓN
Te adoramos Santísimo Señor Jesucristo, aquí y en todas las iglesias que hay en todo el mundo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo. Amén.

LECTURA (Leyenda Mayor y 1ª Celano)
Cómo habló a San Francisco el crucifijo de San Damián
Salió un día Francisco al campo a meditar, y al pasear junto a la iglesia de San Damián, cuya vetusta fábrica amenazaba ruina, entró en ella -movido por el Espíritu- a hacer oración; y mientras oraba postrado ante la imagen del crucificado, de pronto se sintió inundado de una gran consolación espiritual. Fijó sus ojos arrasados en lágrimas en la cruz del Señor, y he aquí que oyó con sus oidos corporales una voz procedente de la misma cruz que le dijo tres veces: "Francisco vete y repara mi casa, que como ves está a punto de arruinarse toda ella". Quedó estremecido Francisco, pues estaba solo en la iglesia, al percibir voz tan maravillosa y, sintiendo en su corazón el poder de la palabra divina, fue arrebatado en éxtasis. Vuelto en sí, se dispone a obedecer, y concentra todo su esfuerzo en reparar materialmente la iglesia, aunque la voz divina se refería principalmente a la reparación de la Iglesia que Cristo adquirió con su sangre, según el Espíritu Santo se lo dio a entender y el mismo Francisco lo reveló más tarde a sus hermanos.
Fue aquí donde Clara, originaria de Asís, como piedra preciosísima y fortísima, se constituyó en fundamento de las restantes piedras superpuestas. Cuando después de iniciada la Orden de los Hermanos, ella, por los consejos del santo se convirtió al Señor. Sobre ella se levantó el noble edificio de preciosísimas perlas, cuya alabanza no viene de los hombres sino de Dios.

PUNTO PARA LA REFLEXIÓN

- En San Damián, de labios del Crucificado, recibe Francisco el encargo de reparar la Iglesia. ¿Ocupa la Iglesia, después de Cristo, el primer lugar en mi vida?

INVOCACIONES

- ¡Oh Cristo!, te pedimos que a cada uno nos llames por nuestro nombre y nos muestres también a nosotros el camino que hemos de seguir.

Señor, escúchanos.

- ¡Oh Cristo!, concédenos como a Clara en San Damián, tener por encima de todo el Espíritu del Señor y su santa operación.

Señor, escúchanos.

- ¡Oh Cristo!, infunde en nosotros el don de sabiduría, para que siguiendo tus huellas a ejemplo de Francisco, te seamos fieles toda la vida.

Señor, escúchanos.

BENDICIÓN DE SAN FRANCISCO

El Señor os bendiga y os guarde.
Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.
Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.






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