domingo, 26 de septiembre de 2010

NOVENA PEREGRINACIÓN A ASÍS




AMBIENTACIÓN
Comenzamos esta Novena-Peregrinación en la ciudad de Asís. Los pasos de Francisco, su presencia, están demasiado cerca, todo nos habla de él; sus huellas se perciben en cada piedra, en cada lugar, en edificios que fueron admirados por sus ojos. Visitemos el Asís medieval: la catedral de San Rufino con la pila bautismal, donde se bautizó Francisco, el palacio del Obispo, la plaza donde se despojó de sus vestidos, el lugar donde existió la casa paterna de Clara, la plaza de la Comuna, la casa de Bernardo de Quintaval... Dentro de este magníico escenario tuvieron lugar importantes acontecimientos de la vida del Santo. Acerquémonos también al Sacro Convento, al Monasterio de Santa Clara...
Que hoy al visitar esta tierra umbra sea un día de acción de gracias al Señor por este hombre maravilloso, Francisco, que ha dado nombre y vida, no sólo a la Orden Franciscana sino también a su ciudad.

ORACION
Tú eres santo, Señor, Dios único, que haces maravillas.
Tú eres fuerte, Tú eres grande.
Tú eres omnipotente, Tú eres Padre santo, Rey de cielos y tierra...
Tú eres caridad y amor, sabiduría, humildad, paciencia, seguridad, quietud.
Tú eres gozo y alegría, justicia y templanza.
Tú eres hermosura y mansedumbre.
Tú eres fortaleza, refrigerio y esperanza nuestra.
Tú eres nuestra fe y gran dulzura
Tú eres la vida eterna, grande y admirable Señor, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
(Alabanzas al Dios Altísimo de San Francisco)

LECTURA (1ª Celano 7. 13)
Del hallazgo de una esposa y de cómo Francisco se despojó de sus vestidos ante el Obispo de Asís.

El varón de Dios aseguraba que no quería marchar a la Pulla y prometia llevar a cabo nobles y grandes gestas en su propia patria. Quienes le oían hablar así pensaban que trataba de tomar esposa y por eso le preguntaban: "¿Pretendes casarte, Francisco?" A lo que él respondía: "Me desposaré con una mujer, la más noble y bella que jamás hayáis visto, y que superará a todas pues se excede en gentileza y sabiduría a todas las conocidas". En efecto la esposa inmaculada del Señor es la religión verdadera que él abrazó, el tesoro escondido, el Evangelio que vivió en la fe y en la verdad...
Así, convencido su padre de que no podía persuadir al hijo del camino comenzado, pone toda su alma en arrancarle el dinero. El varón de Dios deseaba emplearlo todo en ayuda de los pobres y en restaurar la capilla pero, como no amaba el dinero no sufrió daño alguno bajo apariencia de bien, y quien no se sentía atado por él, no se turbó lo más mínimo al perderlo. Por eso, habiéndose ya encontrado el dinero que el gran despreciador de las cosas terrenas y ávido buscador de las riquezas celestiales, había arrojado entre el polvo de la ventana, se apaciguó un tanto el furor del padre y se mitigó algo de la sed de su avaricia con el vaho del hallazgo. Después de todo esto, el padre lo emplazó a comparecer ante el Obispo de la ciudad, para que renunciando en sus manos a todos los bienes, le entregara cuanto poseía. A nada de esto se opuso, al contrario, gozoso en extremo se dio prisa con tada su alma para hacer cuanto se le reclamaba.
Una vez en la presencia del Obispo, no sufre demora ni vacila por nada; mas bien sin esperar palabra ni decirla inmediatamente, quitándose y tirando todos sus vestidos, se los restituye al padre quedando ante todos del todo desnudo. Percatándose el Obispo y admirado de su fervor y constancia, se levantó al momento y acogiéndolo entre sus brazos, lo cubrió con su propio manto. Comprendió claramente que se trataba de un designio divino y que los hechos del varón de Dios, que habian presenciado sus ojos, encerraban un misterio. Y animándolo y confortándolo lo abrazó con entrañas de caridad.

PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN

- Francisco por las calles de Asís, varias veces fue escarnecido, tratado de loco y aún rechazado por su familia, sólo por seguir a Jesucristo. ¿Y yo, me dejo llevar del respeto humano, del qué dirán, de mi amor propio?

-
Por las calles de Asís canta a su dama pobreza, pide piedras para construir San Damián, se hace pregonero del gran Rey, predica con una soga al cuello. Tendríamos que preguntarnos: ¿me avergüenzo yo de proclamar ante todos que soy un seguidor de Jesucristo?

BENDICIÓN DE SAN FRANCISCO

El Señor os bendiga y os guarde.
Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.
Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.
El Señor os bendiga.

(Tomado de la Novena hecha por Sor Clara N.)

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