miércoles, 4 de junio de 2014

DÍA 3º DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO




 ¡Ven, Espíritu Santo! Envía sobre nosotros tu don de Consejo.
¡Ven, Espíritu de verdad!, Compañero de camino: confírmame en  la fe para dar razón de mi esperanza. ¡ Ven, luz de Dios !
           Guíame en esta búsqueda de ti mismo, para penetrar a fondo en tu designio amoroso sobre mi vida. Alumbra mi interior, pon alerta mi conciencia para que sepa elegir siempre lo mejor para tu gloria y para mi perfección.
           Que sea como la Virgen, mi Madre: Virgen prudente y santa, que me deje guiar por tu consejo íntimo que me llevará a identificarme con Jesús, a tratar de que su Reino llegue a todos los hombres.
Dame el acierto y la seguridad de vivir en tu Verdad, que es el mayor gozo del corazón.
¡En ella descanso, Dios mío!                     



¡Ven, Espíritu Santo!
          Dame la benignidad, que es comprensión y benevolencia para todos.
          
           Tú nos has prometido un corazón de carne, blando, humano, para desechar la acritud y la aspereza.
           Este fruto se oculta en las profundidades del corazón como una valiosa perla. Todo lo amargo, lo transforma en dulce; y ayuda a superar prejuicios y discordancias.
Penetra con tu gracia, Espíritu divino, en mi interior y frena el juego inquieto de mi fantasía.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Benignidad.


¡Ven, Espíritu Santo!
          Concédeme el fruto de la continencia, para que sea moderado en los gustos de los placeres.

           Que no me dominen, Señor las pasiones que puedan apartarme de Ti.
           Que sienta la liberación que supone la renuncia a aquello que pueda desagradarte, Dios mío.
           El sacrificio que se abraza por amor, se hace ligero, proporcionando al alma satisfacción y alegría.
Dame, Espíritu Santo este precioso fruto de la Continencia.




No hay comentarios:

Publicar un comentario