viernes, 6 de junio de 2014

5º DÍA DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO




¡Ven, Surtidor de agua viva! Purifica toda ignorancia y concédeme vivir en tu Verdad: la que nos hace libres.
           ¡Oh Espíritu Santo!, dame el don de Ciencia para que sepa descubrir el verdadero valor de las criaturas y no me deje fascinar por ellas. Dame la Ciencia de los santos, para que al contemplar tu obra creadora vea en ella un reflejo de tu Belleza.
           ¡Oh Espíritu Santificador! Derrama en mí tu Luz para que sepa comprender la distancia que me separa de tu hermosura, de tu grandeza, y que mi pequeñez y miseria necesita de Ti para poder saciar la sed de Infinito que me consume. Hazme partícipe de tu Vida y de tu Amor.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Hazme gustar la bienaventuranza de los mansos, que se muestra en todo con suavidad y delicadeza, evitando la ira y la discordia.

           La ira es la causante de las mayores angustias y miserias. Es una nube oscura que mata el amor.
           Jesús, manso y humilde de corazón es el gran modelo, al que me inspiras que debo imitar, porque el mundo tiene gran necesidad de amabilidad y de dulzura.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Mansedumbre.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Concédeme la bondad. ¡Qué flor tan delicada y bella! La bondad es un gran atributo divino.
          
           Pon en mi corazón esta virtud tan amable y haz que florezca en mi vida para bien de todos.
           La bondad es noble y desinteresada, evitando siempre el mal humor y toda violencia.
           Es dulce como la miel, llena de exquisita atención hacia los demás, valora lo bueno y sabe disculpar los fallos, con paz y comprensión.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Bondad.
  


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