sábado, 7 de junio de 2014

6º DÍA DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO






           ¡Ven, Espíritu de Luz! Dame tu don de entendimiento. Despeja mi mente para que penetre tus misterios y se afiance mi fe. Ilústrame, Inspirador de toda belleza. Ilumina mi corazón en el conocimiento de Dios.
           Quiero que arda mi corazón  al escuchar tu Palabra y haz que mi inteligencia iluminada por tu Luz penetre hasta lo más profundo del misterio de tu Amor en la “fracción del Pan”, que parte Jesús para nosotros cada día, llenando nuestra alma de paz y de gozo inefable.
¡Ven Espíritu Santo! Abrasa mi corazón en tu Amor y envuélveme en los efluvios de tu suavidad y  de tu dulzura.



¡Ven, Espíritu Santo!
          Aviva mi fe y hazla eficaz en mi vida para que ella sea verdaderamente ferviente y entregada a tu Amor.

           Dame “la fe que vence al mundo, que mueve montañas”, que se transforma en confianza amorosa en tu Providencia salvadora.
           La fe que es adhesión a Dios en el claro-oscuro del misterio y que te encuentra luminoso penetrando en lo profundo de tu Amor.
Dame, Espíritu Santo, este valioso fruto de la Fe.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Abrillanta mi castidad, mi virginidad consagrada a Jesús, como una azucena de blancura inmaculada.

           ¡Qué belleza! Es carisma de escogidos, a los que les es revelado el misterio de Dios: los limpios verán a Dios.
           Tu inspiración divina se fijó en mí para otorgarme esta gracia incomparable de ser llamada, escogida de Jesús. ¡Qué gracia!
Enséñame a valorarla, a estimarla, a cuidarla, a cantarla desbordante de júbilo.
Abrillanta en mi alma, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Castidad.


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