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viernes, 23 de diciembre de 2022

DÍA 23 DE DICIEMBRE

 


    En esta última de las grandes antífonas del Adviento vemos a Cristo en el pleno sentido neotestamentario, es el Dios-con-nosotros, el Emmanuel. El Hijo de Dios, al descender a la tierra se ha hecho uno de nosotros. La invocación de esta última antífona condensa en sí toda la liturgia del Adviento: ¡Señor Dios nuestro, ven a salvarnos!

 

Los días se acercan  a su plenitud,

muy cerca tenemos al dulce Jesús.

Ya se acerca la Nochebuena,

todo rebosa gozo en la tierra.

 

Las Descalzas quieren por fin albergar

en sus corazones al Dios de la paz.

¡Oh Emmanuel! fue la plegaria

que cantamos emocionadas.

 

Y la hemos seguido con grande fervor

suplicando al cielo por el Redentor.

¡Oh Emmanuel, muestra tu rostro,

Dios hecho niño, Dios-con-nosotros!

 

Sólo suspiramos por tu posesión,

oye nuestros ruegos transidos de amor.

Apremiantes son las plegarias

que este día brotan del alma.

 

Te abrimos ardientes nuestro corazón

para que esa noche lo abrases de amor.

¡Ven no tardes, ven a la tierra!

ya se acerca la Nochebuena.

 

La postrer plegaria el coro cantó

con mayor hondura, con más emoción.

¡Ven, Señor, muestra tu rostro!

Dios hecho niño, Dios-con-nosotros.

 

jueves, 22 de diciembre de 2022

DÍA 22 DE DICIEMBRE

 


    Hoy hemos invocado a Cristo como Rey y como deseado de los pueblos. Si Rey nos evoca algo grande, Deseado es una invocación que trasciende nuestro espíritu. El Mesías esperado desde todos los tiempos, es la Piedra angular, es el Deseado que al venir hace confluir todas las cosas hacia Él. La súplica con que termina esta antífona vuelve a pedir su venida. “Ven” es el gran grito, el suspiro del Adviento que se repite a lo largo de él con insistencia.

 

La fecha se acerca de la Navidad

y ya muy vehemente se torna el cantar.

Rey de los pueblos muy deseado,

ven, no tardes, ven a salvarnos.

 

Así fue hoy el canto cual trazo de luz

invocando ardientes al dulce Jesús.

Rey eterno, ven a la tierra,

que te espera, es tuya entera.

 

¡Oh Rey de las gentes y Piedra angular!

que unes a los hombres con lazos de paz.

Ya te apremian nuestras plegarias,

ven, no tardes, Rey de las almas.

 

Somos de tus manos hechura, Señor.

Tú le das al barro la vida, el calor.

Ven ansiado Rey de las almas

ya te apremian nuestras plegarias.

 

Te abrimos ardientes nuestro corazón,

pon en él tu Reino de paz y de amor.

Reina, impera en nuestras vidas,

te esperamos con alegría.

 

Así siguió el coro con gran devoción,

desgranando el canto la gran oración.

Rey eterno, muy deseado

ven, no tardes, ven a salvarnos.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

DÍA 21 DE DICIEMBRE

 


La antífona de este día, es un eco del cántico del Benedictus. En ella se evoca a Cristo como ¡Oh Oriens (Oh Sol que naces de lo alto). Tema muy del gusto de los Santos Padres, que para explicar la grandeza de Cristo lo comparan a la hermosura y magnitud de la naturaleza. Jesús, con su nacimiento es el Sol que nos saca de  las tinieblas y que al venir desde lo alto, desde la sede del Padre, nos invade con su divinidad.

 

La Luz del Oriente ilumina ya

las dulces jornadas de la Navidad.

Claridad de mil estrellas

ilumina toda la tierra.

 

¡Oh Luz refulgente, oh Luz celestial!

guía nuestras almas por sendas de paz.

Huid ya, sombras, tinieblas

que ya el Sol, viene a la tierra.

 

Cuando Luz te llaman, te dicen Señor,

que eres la hermosura, la vida, el amor.

¡Oh Oriente! fue la plegaria

que hoy salió del fondo del alma.

 

Ven ya, Luz del mundo con tu resplandor,

conduce a las almas por vías de amor.

Te esperamos con vivas ansias.

Ven, no tardes, luz de las almas.

 

¡Oh Sol de Justicia! ven pronto a saciar

esta sed ardiente de verte aquí ya.

Pues sin ti no hay alegría,

todo es frío y triste en la vida.

 

Así siguió el coro cantando al Señor

que transforma todo en iris de amor.

¡Oh qué gozo hay en la tierra!

cuando el Sol viene a envolverla.