Mostrando entradas con la etiqueta Historia de nuestro Convento de la Santa Cruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia de nuestro Convento de la Santa Cruz. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de mayo de 2021

¡FELIZ DOMINGO! SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

   


HIMNO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 ¡Dios mío uno y santo

en Trinidad de Amor y de Belleza!

Con júbilo te canto

y admiro tu grandeza

con mi oración y amor que a Ti te reza.

¡Oh Padre glorioso!

Fuente y Origen santo y adorable;

Dios mío amoroso,

Ternura inefable

en tu Hijo el amor más entrañable.

¡Oh Hijo Salvador!

Que tu muerte en la Cruz has consumado…

¡Eres el sumo Amor!

¡Así de Ti han  brotado

Torrentes de agua y Sangre del Costado!

¡Oh Caudal de Agua Viva!

Penetra en nuestras almas, siempre ansiosas

de tu fuego y tu vida…

transfórmalas dichosas

¡en ríos de tus aguas caudalosas!

A Ti Dios Uno y Trino,

a Ti sea la alabanza y toda gloria

agua y fuego divino…

en Ti nuestra victoria.

¡Tú eres Alfa y Omega de la Historia!

 

                                     Sor Mª Teresa de la Inmaculada, o.s.c. ()

Os  hacemos partícipes de la historia que recogen nuestros códices antiguos sobre la celebración de esta Solemnidad en nuestra Comunidad, desde nuestros orígenes.

Entre las monjas más antiguas de los primeros tiempos de esta comunidad, una de las más notables y que ha dejado mayor huella hasta nuestros días, fue la leonesa M. Juana Mª cuya vida con gran detalle se narra en tres grandes códices antiguos conservados en nuestro archivo conventual, difícilmente legibles.

            Nacida en León el día 26 de junio de 1631, y bautizada en la parroquia de San Marcelo. La vocación de esta sierva de Dios se manifestó de un modo maravilloso, pues siendo muy pequeñita y estando con su madre, viendo la procesión del Jueves Santo en la plaza de la Catedral, al pasar la imagen del Redentor con la Cruz y una soga al cuello, se halló que dicha soga, alargándose  prodigiosamente, había apresado a la niña, envolviéndola por hombros y cintura. Ella se sentía arrastrada por el PASO, hacia la calle donde está emplazado nuestro Convento (entonces llamada C/ de la Canóniga), con gran extrañeza de su madre, que no la podía detener.  Dieron cuenta al Sr. Obispo, quien creyó ver en el milagro un signo de la futura vocación de esta niña, por lo cual sus padres hicieron voto de consagrarla a Dios, tan pronto tuviese la edad.

            Sigue diciendo el códice, que cumplieron este voto cuando la niña tenía 12 años de edad, que por su voluntad quiso entregarse a Dios en el religiosísimo convento de Franciscas Descalzas de esta ciudad (nuestro convento) tomando el hábito bajo la dirección de la M. Maestra Gabriela, (una de las fundadoras), el año 1643.

           La M. Gabriela, devotísima de la Santísima Trinidad hizo de su discípula una apasionada amante de este misterio, y llegada al cargo de abadesa (M. Juana), estableció en nuestra comunidad la ESCLAVITUD A LA  SANTÍSIMA TRINIDAD, como consta en los referidos códices manuscritos con amplia relación. Desde entonces, todas las monjas clarisas de este convento somos esclavas de la Santísima Trinidad, y hacemos gran fiesta el día de este adorable Misterio.

“Habiendo la Comunidad admitido dicha Esclavitud, la Reina, Ama y Señora nuestra la dio las gracias e hizo escribir a esta esclava suya (M. Juana) en su nombre en que dice: Doy a la Comunidad las gracias por la devoción que han admitido de la individua y beatífica Trinidad en la casa de Francisco, que en su vida tuvo revelación de esta devoción que ahora sus hijas ejecutan. Mirad hijas, no decaigáis de ella que hasta que os veáis en su presencia no veréis lo que os importa. Alguna alma se le ha manifestado particularísimas cosas que ha hecho Dios por la devoción y afecto con que le hacen la fiesta en su casa, librándola de muchos peligros… Bien conoce a los devotos afectuosos, y que yo pido por ellos que no desfallezcan en la devoción; y cuando salen de esta vida conócelos sellados en que los ángeles les asisten como a devotos de aquella grandeza, y San Miguel Arcángel ahuyenta y aterra a los demonios…Para celebrar esta fiesta la sierva de Dios dedicose a solicitar limosnas de diversos devotos, con que adornaba el altar y demás necesario, hasta que a su instancia, una devota mujer hizo donación perpetua de cierta cantidad para la solemnidad de esta Fiesta. Trajose jubileo de Roma y se celebraba ese día con sermón, música y concurso de toda la ciudad, teniendo a Su Majestad patente todo el día”

 


 Como recuerdo de esta especial esclavitud, tenemos un cuadro pintado, quizás de principios del siglo XVIII que representa a la Santísima Trinidad recibiendo de manos de la  Virgen Inmaculada el ofrecimiento de la abadesa. Dice así: “POR VOS ESCLAVA FLORECE MI COMUNIDAD RENDIDA. SEA MI DIOS ADMITIDA LA SÚPLICA QUE OS OFRECE”. Y la Virgen contesta: “DE TAN DIGNA ESCLAVITUD TENGO DE SER ABOGADA.  SACRA TRINIDAD INMENSA, ADMITID ESTAS ESCLAVAS”.

            Finalmente rodea la parte baja del cuadro esta inscripción: TODAS, AUNQUE INDIGNAS, SOMOS ESCLAVAS DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

lunes, 24 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (XI)



Son CUATROCIENTOS AÑOS de existencia continuos y ubicados en el mismo recinto y lugar de la ciudad de León, los que hemos celebrado: a través de los cuales, ha procurado cada generación servir a la Iglesia en nuestra gran misión de orantes.
A lo largo de nuestra historia en estos siglos, la Comunidad ha seguido paso a paso y secundando con nuestra cooperación espiritual y temporal, todo lo que la Santa Madre Iglesia por medio del Espíritu Santo nos ha dado a saber y conocer para ser fieles obreras en la Viña del Señor, enumeramos los más sobresalientes de este siglo XX: En el año 1961, fue promulgado por el Papa Beato Juan XXIII, EL CONCILIO VATICANO II. Nosotras, seguidoras de S. Francisco y Sta. Clara recibimos este acontecimiento con alegría, gratitud y amor y ser una vez más fieles a las normas que nos dieron ellos al fundar nuestra Orden: “Vivir sumisas y sujetas siempre a los pies de la Santa Iglesia, firmes en la fe católica …” (Regla, cap. 12). Entre los documentos promulgados por el Concilio Vaticano II, nosotras tenemos el honor de disponer de un decreto dedicado a la Vida Religiosa, PERFECTAE CARITATIS y por medio de este Documento y principalmente en su nº 7, pueden todos los fieles de la Madre Iglesia, conocer a fondo nuestra Identidad y Misión en la misma.
El 15 de julio de 1963, instituido por el Sr. Obispo de la Diócesis D. Luís Almarcha, se comenzó el cursillo de Arte Sacro para las monjas de clausura, cuya Escuela fue fundada por este mismo Obispo, con la aprobación de la Santa Sede, y eligió nuestro Convento para residencia de las cursillistas que venían de los diferentes monasterios y Órdenes de todas las Diócesis de España; también asistían a dicho cursillo monjas de nuestra Comunidad, entre ellas Sor Mª Teresa de la Inmaculada, que obtuvo el título de profesora de esta Escuela instalada en San Isidoro y dirigida por las religiosas Discípulas de Jesús.
El 12 de septiembre de 1963, se celebra en Gijón (Universidad Laboral) el 2º Capítulo Federal a tenor de los Estatutos de nuestra Federación del Sagrado Corazón, en cuyo Capítulo se renueva el gobierno de la Federación y entre las nuevas consejeras federales fue elegida para un sexenio, una de nuestras hermanas de Comunidad, Sor Mª Margarita del Amor Eucarístico. Nuestra Fraternidad quedó muy agradecida al Capítulo Federal, por esta distinción. Durante este sexenio, el Consejo Federal se reunió varias veces en nuestro Convento.
VIAJE APOSTÓLICO DE JUAN PABLO II A ESPAÑA
El domingo 31 de octubre de 1982 a las 6,30 de la mañana tomaba tierra en el aeropuerto de Madrid-Barajas, el avión en el que llegaba de Roma a España nuestro Romano Pontífice, Juan Pablo II. Nosotras, las Clarisas Descalzas, de León, desde nuestra clausura y desde el primer momento hemos seguido todo el viaje a través de la televisión, llenas de alegría, gratitud y emoción. Como nota extraordinaria y privilegio especial, S.S. Juan Pablo II, concedió a las monjas de clausura, ir a su encuentro en la ciudad de Ávila, donde clausuraba el Papa el IV Centenario de la muerte de Sta. Teresa de Jesús. Nuestra Comunidad estuvo representada personalmente por nuestra Rvda. M. Abadesa, Sor M ª Teresa de la Inmaculada y por otras tres hermanas que la acompañaron: Sores Mª Inés, Mª Jesús y Mª Rosa Blanca, que muy dignamente ante el Papa, hicieron presente a toda la Fraternidad del Convento de la Santa Cruz de León. Celebramos este gran privilegio con inmenso gozo y acción de gracias.

Hemos celebrado durante el siglo XX varios Centenarios: de nuestros Seráficos Padres Francisco y Clara, de San Diego de Alcalá, de Santo Martino de León y de San Froilán. Y con especial devoción todas las conmemoraciones de nuestra Diócesis. También desde la clausura, tomamos parte en el Sínodo Diocesano (Mayo 1993). Y, en la última década del siglo publicamos tres libros, escritos por nuestras hermanas: “Historia de un Seráfico Amor” y “El Poema de Jesús”, ambos en verso, autora: Sor Mª Teresa de la Inmaculada Reyero. Y “Nuestra Historia” (del Convento), en prosa, autora: Sor Mª Margarita del Amor Eucarístico Pérez. De las tres obras conservamos depósito en la Comunidad.
Y DAMOS POR TERMINADA NUESTRA BREVE HISTORIA
RELATADA A TRAVÉS DE LA “HOJA DE NUESTRO IV CENTENARIO”
FINAL: Los hombres tratan de buscar sentido a la Historia. Para unos es desgracia y para otros evolución indefinida, sin que falten quienes pretenden adjudicarle un ritmo alterno, más o menos explicable, más o menos azaroso. Pero el hondo sentido de la historia humana excede a su protagonista. No podemos nosotros ignorar que ese sentido consiste únicamente en el puntual desarrollo de la redención. El cristiano está persuadido de que la HISTORIA no es más que “el tiempo de Cristo”, el tiempo que paulatinamente se realizan las virtualidades de la muerte y la resurrección del SALVADOR
Quizá el progreso de la Historia consista no en que el hombre sea cada vez más civilizado, ni siquiera más justo, sino en que su adhesión o su repulsa a la CRUZ sea cada vez más decidida, más rotunda, hasta la extrema violencia de los últimos tiempos, cuando se libre la pelea del anticristo. +

LA COMUNIDAD, RUMBO HACIA EL QUINTO CENTENARIO. PAZ Y BIEN

sábado, 22 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (X)



Las Monjas Franciscanas Clarisas Descalzas desde su coro conventual
siguen alabando a Dios y cantando sus maravillas en el siglo XX
Nuestra ciudad de León, desde siempre ha titulado “Las Descalzas” a la Comunidad del Convento de la Santa Cruz.
No todas las mujeres pueden emprender este camino, se necesitan además de la Vocación, ciertas cualidades: humanas, morales y religiosas, que en el Convento –las que abrazan esta vida– la enriquecen y subliman. Lo primero que ha de ser una hija de Santa Clara para verse realizada como su fiel seguidora, es ser una “mujer” en toda la extensión de la palabra, con sus sentimientos y finura femenina, su prudencia, su talante jovial y abierto, su comprensión y su ternura; con sentido profundo de responsabilidad, siendo siempre veraz, justa, sincera, equilibrada… Cimentando día a día y año tras año, con la luz y fuerza del ESPÍRITU SANTO, su vivir arraigado en las tres Virtudes Teologales: FE VIVA, FIRME Y ACTIVA; ESPERANZA CIERTA Y SEGURA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS; CARIDAD UNIVERSAL Y CONSTANTE, QUE DESTILA Y PRODIGA: BONDAD, AMOR… Todo lo dicho da como fruto: Paz y Alegría para vivir y convivir en una Comunidad de almas elegidas por Dios mismo.
HE AQUÍ NUESTRO CAMINO FRANCISCANO CLARIANO
El Franciscanismo es un tesoro de actualidad inmarcesible. Sigue predicando a viva voz o en el silencio de la Oración, sin que jamás resulte anacrónico.
Hay quien piensa que una simple “monjita” de vida de oración y penitencia no interesa fuera de los ambientes clausúrales; sin embargo, la historia nos dice que en sus distintas épocas, la vida monástica ha aportado muchas cosas buenas y edificantes: Caridad, luz, poesía, pureza, ternura, gozo, feminidad contemplativa que enriquece el espíritu y el arte, y no sólo a la Iglesia, a toda la humanidad...

Sigue caminando el siglo XX

La vida evoluciona: Somos hijas del TIEMPO que trasciende tras las horas, los días y los años…, pero que las seguidoras de Santa Clara están siempre presentes en los ambientes eclesiales y sociales, pertenecemos y estamos comprometidas de por vida, en la misión sublime de la Oración, somos las ORANTES del universo, porque seguimos a JESÚS DE NAZARET, que nos dio como norma el “orar” sin intermisión.
Adaptación a nivel de Orden

En el año 1957 se hizo público y se nos dio a conocer de manera muy particular a las Monjas de Clausura, el Documento Pontificio de SS. Pío XII, Sponsa Christi, en dicho Documento entre las muchas cosas que señalaba para nuestra perfección en el claustro, sugería las Federaciones de los Monasterios Contemplativos. En el estudio y reflexión sobre la voz del Papa, la Comunidad vio clara la voluntad del Señor y aceptó la erección de la Federación de Clarisas en la Provincia Franciscana de Santiago, emprendiendo la andadura de “evolución y adaptación” en un nuevo camino… Con esta novedad, una vez más la bondad de Dios, se derrama abundante en nuestros claustros, haciendo que todos podamos ayudarnos, comunicándonos los bienes espirituales, y si es necesario también los materiales, por medio de la Federación. Damos gracias a Dios por este nuevo beneficio… El primer Capítulo Federal y las elecciones del mismo, se celebró del 5 al 13 de septiembre de 1957, en el Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús de Cantalapiedra (Salamanca), siendo elegida como primera Presidenta de la Federación, la Rvda. Madre María de Jesús Amor Misericordioso. El primer Asistente Federal fue el Rvdo. Padre Serafín García Besteiro, ofm.
Nuestra vocación contemplativa en clausura es universal; y bien vivida testimonia otro vivir escatológico por la Resurrección de CRISTO.
Se desliza nuestra existencia en el claustro con Cristo escondidas en Dios, por eso en nuestros Conventos se nos conoce a través de unas celosías o rejas que son signo y custodia de algo muy estimado por el Señor: “La Iglesia orante”, que se deja ver y acercarse a nuestros hermanos a través de este medio simbólico de unión y retiro.


UNA VISITA DISTINGUIDA E IMPORTANTE
Con motivo del Congreso Eucarístico Nacional del 5 al 12 de julio de 1964, el Delegado Papal para este gran acontecimiento en León, Eminentísimo Cardenal Juan Landázuri Rieketts, Arzobispo de Lima, visita nuestra humilde Comunidad y celebra la Santa Misa en nuestra antigua Iglesia el día 8 de julio de 1964. La Comunidad disfrutó muchísimo con esta distinción del Eminentísimo Cardenal, recibiendo con gratitud sus exhortaciones eucarísticas y bendición episcopal.

viernes, 21 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (IX)



Un nuevo tiempo que nace para vivir y revivir nuestro gran IDEAL,y, avanzar hacia la meta con valentía y constancia. En esto consiste nuestro progreso o nuestro retroceso, porque la humanidad puede avanzar o retroceder según el giro que se de a la vida y no por el paso de los años o de los siglos. Solamente una cosa permanece siempre lo mismo, nunca pasa, siempre es nuevo: DIOS …
Para empezar la narración del siglo XX del convento de la Santa Cruz de León, lo hacemos con las primeras líneas del Canto de Exhortación de San Francisco a las Damas Pobres de San Damián: “Escuchad, pobrecillas, por el Señor llamadas, que de muchas partes y provincias habéis sido congregadas: Vivid siempre en la verdad, que en obediencia muráis. No miréis a la vida de fuera, porque la del espíritu es mejor”… (Esta exhortación es originaria del convento de las Clarisas de Novaglie, cerca de Verona, fundado en 1224, en vida por consiguiente de San Francisco y Santa Clara)
Con lo referido arriba y la certeza que la verdadera libertad la poseen solamente los hijos de Dios, y las maravillas que hace esta libertad en aquellos y aquellas que optan por el seguimiento radical de Cristo, no se liberan de problemas más o menos importantes que hemos de resolver a la luz de la fe. El siglo XX marca en las Clarisas Descalzas una época importante, y seguimos experimentando cómo la providencia de Dios mantiene en pie esta Comunidad que al igual de todo ser humano, tiene que luchar y hacer frente a los tiempos y circunstancias … Si la primera década del siglo XX fue muy abundante en ayudas materiales, no menos en vocaciones, que aumentaban en número de manera maravillosa, muchas y fervorosas jóvenes llamaban a la puerta de esta santa casa y entraban llenas de ilusión por seguir las huellas de Santa Clara de Asís, que fieles al Canto de Exhortación de San Francisco, perseveraban hasta el fin de su vida en el claustro, sembrando paz y alegría.
MEJORAS EN LA CASA EN LOS PRIMEROS AÑOS DE 1900
Se instala la cocina económica de carbón y se abren ventanas grandes y puertas nuevas. Se hacen obras en la Iglesia y sacristía, poniendo techos rasos y tarima en los pavimentos; y otras muchas… Entre los bienhechores que costearon estas obras se encuentran: el Excmo. Sr. Arzobispo de Burgos, Padre Aguirre y el Excmo. Sr. D. Francisco Gómez Salazar, Obispo de la Diócesis.

Y siguen a estas mejoras, una muy luminosa: LA LUZ ELÉCTRICA, que comienza a iluminar el convento en EL AÑO 1909, esto fue una ¡gran novedad! para la monjas que celebraron con inmensa alegría…

¡BIENVENIDO SEAS SIGLO XX!
Siglo salpicado por guerras, persecuciones en la Iglesia, violencias de todo tipo, inmoralidad, luchas por el poder y las riquezas …
Pero también: SIGLO DE GRANDES ACONTECIMIENTOS, y obras loables y beneficiosas: en la Iglesia, en la sociedad, en la cultura, en descubrimientos e invenciones.
Nuestra Comunidad del Convento de la Santa Cruz de León, procura con todo empeño seguir “los signos de los tiempos” en los que se manifiesta la voluntad de Dios, y con el Evangelio en la mano y más en el corazón, decir a la humanidad: Aquí nos tenéis para ayudaros en el progreso espiritual y humano, para alcanzar los horizontes que la ciencia de Dios transmite al hombre por medio de su Santo Espíritu. LA ORACIÓN es nuestra fuerza poderosa y vigente en todo tiempo. Las seguidoras de Santa Clara están presentes en todos los ambientes eclesiales, en todo el mundo: día tras día y siglo tras siglo …

PRIMER ACONTECIMIENTO EXTRAORDINARIO EN LA COMUNIDAD DEL SIGLO XX
En el año 1912 se celebró con toda solemnidad el Séptimo Centenario de la Fundación de nuestra Orden, se inauguró la víspera por la tarde con la exposición del Santísimo que estuvo presente en la Custodia toda la noche y acompañado por toda la Comunidad y numerosos fieles, entre ellos los de la Adoración Nocturna, a las doce de la noche se renovaron los Votos de la Profesión … A las 10,30 de la mañana del día 19 solemne Misa, presidida por el Señor Obispo, y el orador de la homilía el Rvdo. P. Baltasar de Lodares. En este día se celebraron 22 Misas en la Iglesia conventual, dos cantadas y otras dos acompañadas con armonio. Al día siguiente, hubo Misa de Asistencia de Réquiem por las hermanas difuntas.
Todos los domingos del año del Centenario hubo por la tarde exposición del Santísimo, Estación, Trisagio, ejercicio a la Santa Madre, rosario con letanía cantada, motetes al Santísimo, gozos a Santa Clara, bendición y reserva.


SS. EL PAPA PÍO X, CONCEDIÓ INDULGENCIA PLENARIA POR LA RENOVACIÓN DE LOS VOTOS EL DÍA 19 DE MARZO, QUE SE CELEBRÓ EN ESTE CONVENTO DE LA SANTA CRUZ, LA SOLEMNIDAD DEL SÉPTIMO CENTENARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA ORDEN DE NUESTRA MADRE SANTA CLARA.
En el año1913, como recuerdo del Centenario se compró un magnífico armonio para mejorar y acompañar los cultos y resultasen más solemnes.
Seguiremos narrando nuestras fechas memorables e importancia del siglo XX.
(continuará)

jueves, 20 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (VIII)



El siglo XIX avanza y nos ofrece de nuevo la oportunidad de poder acoger en nuestro Convento a Hermanas ceñidas con el mismo cordón franciscano y que viven en clausura papal como nosotras.
Como si fuese una profecía, como si fuese una distinción, como si fuese una predilección del Señor...
Cuando las comunidades religiosas se vieron amenazadas en las revoluciones estatales de esta época en una y otra nación, temiendo mucho, con fundamento, que nuestra Comunidad de la Santa Cruz, sufriría la desgracia de ser arrojada de su santa mansión, (pues estaba en la lista). Las nueve monjas de votos solemnes que integraban la Comunidad: hicieron “Voto” de rezar todos los días el Responso de San Antonio de Padua (nuestro Hermano franciscano), a fin de verse libres de esta dura prueba, lo rezaban al finalizar la Corona franciscana diariamente, pero no a perpetuidad, solamente durante los años que éstas Hermanas viviesen, -se mantuvo esta devoción en la Comunidad cien años, 1860-1960-. Y, gracias a Dios, por intercesión de SAN ANTONIO, se libró de ser expulsada del Convento y pudo acoger a las que tuvieron que dejar el suyo con dolor y grandes peligros.

Nuestra “Croniquilla” conventual nos lo relata así:

“El día 21 de julio de 1879 , recibimos con gran cariño franciscano a nuestras Hermanas portuguesas, recoletas franciscanas descalzas, que con motivo de la Revolución, fueron expulsadas de su convento de la Madre de Dios, de Guimaráes. Con las licencias necesarias entraron en nuestra Santa Casa. Estas religiosas eran dos: sor María de la Madre de Dios y sor María de los Dolores, ambas de 23 años de profesión. Estuvieron en este Convento cuatro años, conviviendo con la comunidad en fraternal caridad y mutuo servicio.
El día 1 de enero de 1883, salieron de aquí para Braga (Portugal) las referidas Hermanas portuguesas, con licencia del Señor Obispo de esta Diócesis”
(Archivo Conventual– Croniquilla. Pág. 30)

De nuevo la Comunidad de las Descalzas Clarisas vuelven a la vida normal y va aumentando el número de candidatas a nuestra vida claustral. En los últimos años del siglo XIX hay nuevas innovaciones y mejoras de la casa costeadas por los bienhechores, tales como el arreglo y saneamiento del refectorio y de otras dependencias que la humedad hacía casi inhabitables; el día 14 de septiembre de 1883, que se celebraba el Dulce Nombre de María , se estrenó y se empezó a usar como alumbrado en la Comunidad el “quinqué”; otra novedad de esta época fue poner el desayuno en comunidad y se empezó el 1 de noviembre, fiesta de Todos los Santos, pues hasta entonces se tomaba en particular, aunque era la Comunidad la que proveía.
Y, sí, va finalizando el siglo con aires proféticos, distinción y predilección: Proféticos, anunciando con la vida austera y penitente, que por la Cruz se llega a la Luz; Distinción, vivir hacia dentro para ayudar a los de fuera; Predilección, confiándonos el Señor a sus elegidas, nuestras Hermanas, para ayudarlas en el peligro y librarnos a nosotras de él. Llevándolo a cabo a través de la oración e intercesión de SAN ANTONIO DE PADUA.
(Continuará)

miércoles, 19 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (VII)



LA INMACULADA VIRGEN MARÍA PATRONA DE
LA ORDEN FRANCISCANA


¡MADRE...! ¡Que no nos cansemos! ¡MADRE INMACULADA! ¡Que no nos cansemos!
DE SER FIELES COMO TÚ, A DIOS Y A NUESTRAS HERMANAS

Así oraban a la Virgen María, aquel grupito reducido de Clarisas en su claustro de León, que el Gobierno de aquella trágica época había hecho disminuir con su decreto gubernamental: la prohibición de ingreso de novicias. El 29 de diciembre de 1854 sólo existían en el monasterio de la Santa Cruz, siete religiosas ancianas. Habían fallecido las restantes, y las últimas muy seguidas y no pudieron ser sepultadas en clausura a causa de las leyes que regían la nación, recibiendo sepultura en el cementerio de la ciudad; estas monjas fueron las siguientes: Sor Jacinta Antonia de la Cruz de 55 años; Sor Isidora María del Rosario a los 38 años; Sor Gabriela Francisca de San Antonio a los 48 años; Sor Micaela de la Stma. Trinidad a los 57 años; Sor Clara Inés de San Antonio de 49 años.
Pero a pesar de tener el convento de las Descalzas tan poquitas moradoras y tiempo difícil en España, la ciudad de León cuidaba de su pequeñito grupo de Hermanas como su mejor tesoro... El Señor nunca se deja ganar en generosidad y escuchó las súplicas y oraciones de las siete monjitas ancianas que, con fe, esperanza y mucho amor, pedían insistentemente al Señor: “Envía operarios a tu mies”... ¡Eran dignas de admiración estas pobres Clarisas Descalzas! que diariamente se reunían en el coro para repasar y meditar juntas la primera Regla de Santa Clara, que con tanto fervor habían profesado y se detenían largamente en este punto: “Las hermanas no se apropien de nada: ni casa, ni lugar ni cosa alguna... Y como peregrinas y advenedizas en este mundo, sirvan al Señor en pobreza y humildad”... Estas loables hermanas ponían siempre su oración, contemplación y peticiones en manos de la Inmaculada Virgen María, nuestra tierna Madre y Señora, y así en poco tiempo fueron llegando nuevas y numerosas vocaciones hasta llegar a ser más novicias que profesas, formando una comunidad muy fervorosa y observante. León podía seguir teniendo su casa de oración abierta y manos de almas selectas que se alzaban cada día en presencia del Dios, Uno y Trino, para cantar sus alabanzas e interceder a favor de la querida ciudad y de todo el mundo... “Todo pasa, sólo Dios permanece”... Restablecida y repuesta la Comunidad del Convento de la Santa Cruz, sigue caminando hacia la meta de la perfección evangélica, repitiendo cada día a la Virgen Inmaculada: ¡Madre! ¡que no nos cansemos nunca jamás de ser como Tú!

¡SORPRESA ADMIRABLE! - DOLOR Y ALEGRÍA
Y es la Virgen Inmaculada, la que asocia a las Hermanas Concepcionistas Franciscanas a la Comunidad de Clarisas Descalzas, con motivo de la revolución de septiembre de 1868, en la que fueron arrojadas de su convento. Era el 29 de noviembre de este mismo año, cuando a las 6 de la mañana llegaron a esta santa casa nuestras queridas hermanas; a la primera que se recibió fue a Doña Manuela Melendreras que era cadáver y se le dio sepultura en nuestro cementerio de clausura (d.e.p.), completaban la comunidad de Concepcionistas 16 monjas que venían escoltadas: por su capellán, el secretario del Señor Obispo, el Gobernador civil y el Alcalde... Las Franciscanas Clarisas Descalzas no sólo abrieron a las Concepcionistas Franciscanas las puertas del Monasterio de par en par, los brazos y el corazón de cada monja de la Comunidad se convirtieron en alcázar amoroso que llenaba a la vez de pena y alegría: de pena por el desprecio y la humillación que hicieron en ellas los revolucionarios, sin respetar una porción escogida de Dios y a unas personas que reparten el bien con su oración y sacrificios...; de alegría de tener con nosotras a estas hermanas queridas de nuestra misma familia franciscana y poderlas dar todo nuestro cariño, compartiendo con ellas cuanto las afligía y preocupaba, poniendo a sus disposición todo el monasterio... El encuentro de estas dos comunidades fue de lo más impresionante y emotivo; dos de las hermanas, además de la fallecida venían enfermas, muy graves; a una de ellas se le puso la Santa Unción... Vivieron con nosotras las Concepcionistas seis años y tres meses en mutua armonía, unión, paz y amor fraterno. Volvieron a su Convento el 1 de marzo de 1875, formaban una comunidad de 13 monjas; una tomó aquí el hábito y profesó; fallecieron cuatro y quedaron aquí sepultadas con la primera... Las Clarisas y Concepcionistas se otorgaron CARTA DE HERMANDAD.

(Continuará)

martes, 18 de octubre de 2011

BREVE HISTORIA DE NUESTRO CONVENTO (VI)



SENTADOS EN TORNO A LA MISMA MESA FRANCISCOY CLARA SE ALIMENTAN CON “PLATO ÚNICO”.
EL AMOR AL DIOS ALTÍSIMO Y A TODAS LAS CRIATURAS QUE LES ENVUELVE Y HACE BRILLAR COMO SOL ESPLENDENTE

Bajo la mirada y protección de nuestros Seráficos Padres Francisco y Clara, la Comunidad del Convento de la Santa Cruz, sigue con fidelidad y fervor el camino emprendido. Integra la Comunidad en esta época cerca de veinte monjas, que viven en verdadera fraternidad abrazando todas las austeridades y costumbres del Convento, guiadas por la Primera Regla de Santa Clara, que es un compendio de normas para vivir y convivir unidas la altísima pobreza que profesaban, queriéndose mucho y ayudándose mutuamente en los trabajos establecidos como medio de vida; orando sin intermisión por lo que se guarda un silencio absoluto, aunque disfrutaban de recreaciones, dos veces al día, después de la comida y de la cena; en esas ocasiones se comunicaban sus mutuas cuitas y experiencias de almas contemplativas que las servían de estímulo y ejemplo lo de unas a las otras, también se comentaban algunas veces las vivencias de sus respectivas familias para gozarse todas con ello y encomendar sus intenciones al Señor. Todas se alegran con las que se alegran y lloran con las que lloran, formaban una familia numerosa con un mismo ideal. Sentadas en torno a la misma mesa y alimentadas con “plato único”...sazonado con EL AMOR A DIOS y a toda la humanidad. En este ambiente de paz, amor seráfico y universal se deslizaba la vida de las Clarisas Descalzas de León...

PERO NO SOLO SOMOS MONJAS
Pertenecemos a una nación, España, y vivimos en una ciudad, León, somos por tanto ciudadanas de nuestro país y lógicamente en el Convento también se experimentan las vicisitudes y adversidades que asedian a nuestra querida nación. Caminamos tras el siglo XIX, y mismamente en el año 1835, el gobierno progresista de España, que presidía el señor Mendizábal, secuestra toda la documentación del archivo conventual, ¡todo!, absolutamente todo lo referente a la economía de esta pobre comunidad, a consecuencia de esta rapiña gubernamental, quedó completamente destruido, y no solo esto, a partir de esta fecha funesta, no se podía recibir ninguna novicia, situación peor que la económica, pues por ese camino estaban condenadas irremisiblemente a su extinción al ir la muerte diezmando los monasterios...
En medio de este fatal ambiente antimonacal, por gracia y milagro de Dios, pudieron nuestras hermanas permanecer en su clausura al abrigo de los muros conventuales, agobiadas, pero no turbadas, de tantas contrariedades y escasez para sobrevivir, seguían todas las observancias de la vida comunitaria sin dejar los maitines a media noche; trabajos fuertes y casi sin retribución, clandestinamente algún bienhechor las ayudaba con sus limosnas. Y, así se fueron pasando 17 años, hasta que en 1852, se abrió un portillo para remediar en parte esta situación, por un decreto del 26-III-de 1852, permitiendo el ingreso de dos candidatas en cada monasterio a título de cantora u organista a las cuales se las asignaba una pensión de 100 ducados anuales. En estas condiciones fueron admitidas Dña. Teresa de Santa María Magdalena que profesó el 24-IV-1850, organista, y Dña. Hilaria de Santa Clara, que profesó el 16-VI-1853, cantora...En el año 1849, el Sr. Obispo D. Joaquín Barbagero, condonó las cargas de la Comunidad que eran muchas y sin medios para hacerlas frente, tanto de Misas como de otras obligaciones, y este buenísimo y caritativo Prelado, estableció las que habían de cumplir en adelante... Así andaban las pobres Clarisas Descalzas, vivían menos que al día, ni el trabajo, ni las limosnas cubrían sus más perentorias necesidades, pero se sentían felices y daban gracias a Dios, por gustar y vivir tanta pobreza, complaciéndose en parecerse un poquito a quien seguían: “A Cristo Jesús, que pobre fue reclinado en un pesebre, pobre vivió en el mundo y desnudo permaneció en el patíbulo”
En estos años las Clarisas de León, experimentaron en grado sumo la santa pobreza, afectiva y efectiva, como San Francisco y Santa Clara.

(Continuará)