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sábado, 4 de junio de 2022

DÍA 7º DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO





       ¡Ven, Espíritu Santo! Tierra fecunda, finísima fragancia. Dame tu don de Sabiduría.
           ¡Ven con tus rayos de luz fulgurantes de conocimiento y de amor: enséñame a despojarme de tantas cosas que no me dejan gustar tu dulcedumbre infinita, Dios mío!
           ¡Danos la experiencia divina de tu misterio inefable!
           ¡Luz que vienes de lo alto, ilumina lo más hondo de nuestro ser para que aspiremos solamente a gustar tu amor sin fronteras.
¡Ven! Hazme conocer cuán suave y dulce eres Dios mío, para quien te posee como la Virgen María, “Sede de la Sabiduría” que se sintió transportada de gozo en Dios su Salvador.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Otórgame el regalo incomparable de tu amor que es el valor supremo.

           ¡Dame tu Amor tierno, delicado, libre, confiado y puro como el agua cristalina de una fuente!
           ¡Entra en mi corazón, fuego divino! ¡Quiero dejarme poseer por Ti, vivir en Ti…, abandonarme en Ti, Dios mío!, dócil siempre a tu querer divino en todo.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto del Amor!.


¡Ven, Espíritu Santo!
           Concédeme el gozo que se deriva de la paz y del amor; que brota del interior del alma, iluminada por los resplandores de tu luz.

           Este gozo, esta alegría, ahuyenta el temor y la turbación, da luz al entendimiento, fuerza y energía al corazón.
           Con esta alegría en el rostro, se muestra la belleza de la virginidad; y se da a conocer que el yugo del Señor es suave y su carga ligera.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la alegría.

 



viernes, 3 de junio de 2022

6º DÍA DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO






           ¡Ven, Espíritu de Luz! Dame tu don de entendimiento. Despeja mi mente para que penetre tus misterios y se afiance mi fe. Ilústrame, Inspirador de toda belleza. Ilumina mi corazón en el conocimiento de Dios.
           Quiero que arda mi corazón  al escuchar tu Palabra y haz que mi inteligencia iluminada por tu Luz penetre hasta lo más profundo del misterio de tu Amor en la “fracción del Pan”, que parte Jesús para nosotros cada día, llenando nuestra alma de paz y de gozo inefable.
¡Ven Espíritu Santo! Abrasa mi corazón en tu Amor y envuélveme en los efluvios de tu suavidad y  de tu dulzura.



¡Ven, Espíritu Santo!
          Aviva mi fe y hazla eficaz en mi vida para que ella sea verdaderamente ferviente y entregada a tu Amor.

           Dame “la fe que vence al mundo, que mueve montañas”, que se transforma en confianza amorosa en tu Providencia salvadora.
           La fe que es adhesión a Dios en el claro-oscuro del misterio y que te encuentra luminoso penetrando en lo profundo de tu Amor.
Dame, Espíritu Santo, este valioso fruto de la Fe.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Abrillanta mi castidad, mi virginidad consagrada a Jesús, como una azucena de blancura inmaculada.

           ¡Qué belleza! Es carisma de escogidos, a los que les es revelado el misterio de Dios: los limpios verán a Dios.
           Tu inspiración divina se fijó en mí para otorgarme esta gracia incomparable de ser llamada, escogida de Jesús. ¡Qué gracia!
Enséñame a valorarla, a estimarla, a cuidarla, a cantarla desbordante de júbilo.
Abrillanta en mi alma, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Castidad.


jueves, 2 de junio de 2022

5º DÍA DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO




¡Ven, Surtidor de agua viva! Purifica toda ignorancia y concédeme vivir en tu Verdad: la que nos hace libres.
           ¡Oh Espíritu Santo!, dame el don de Ciencia para que sepa descubrir el verdadero valor de las criaturas y no me deje fascinar por ellas. Dame la Ciencia de los santos, para que al contemplar tu obra creadora vea en ella un reflejo de tu Belleza.
           ¡Oh Espíritu Santificador! Derrama en mí tu Luz para que sepa comprender la distancia que me separa de tu hermosura, de tu grandeza, y que mi pequeñez y miseria necesita de Ti para poder saciar la sed de Infinito que me consume. Hazme partícipe de tu Vida y de tu Amor.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Hazme gustar la bienaventuranza de los mansos, que se muestra en todo con suavidad y delicadeza, evitando la ira y la discordia.

           La ira es la causante de las mayores angustias y miserias. Es una nube oscura que mata el amor.
           Jesús, manso y humilde de corazón es el gran modelo, al que me inspiras que debo imitar, porque el mundo tiene gran necesidad de amabilidad y de dulzura.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Mansedumbre.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Concédeme la bondad. ¡Qué flor tan delicada y bella! La bondad es un gran atributo divino.
          
           Pon en mi corazón esta virtud tan amable y haz que florezca en mi vida para bien de todos.
           La bondad es noble y desinteresada, evitando siempre el mal humor y toda violencia.
           Es dulce como la miel, llena de exquisita atención hacia los demás, valora lo bueno y sabe disculpar los fallos, con paz y comprensión.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Bondad.
  


miércoles, 1 de junio de 2022

4º DÍA DEL SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO





¡Ven, Roca y Alcázar! ¡Infúndeme valor y coraje para ser testimonio vivo de Cristo y de su Evangelio! Ven, Defensor en las luchas, Don incomparable.
           ¡Cuán necesaria me es tu fuerza y tu ayuda en las tribulaciones de la vida!  El dolor me asusta y me deprime. Siento una enorme debilidad ante el sufrimiento.            
           Ven con tu fortaleza a poner esfuerzo y ánimo en mi vivir. Tú, que eres el Dador de toda valentía, cobíjame bajo tus alas poderosas. No me dejes sola jamás, y sobre todo, asísteme en las grandes pruebas de la vida y en la hora de mi tránsito hacia la Patria, donde pienso encontrar en los brazos de Jesús, la eterna alegría.



¡Ven, Espíritu Santo!
           Dame la dulce paciencia, que es capacidad de sufrimiento.
           “¡La paciencia es el soporte del amor!”

           Revísteme de una entereza de ánimo que sea capaz de afrontar las tribulaciones y trabajos de la vida con valentía, sin quejarme, sin angustiarme.
           Descúbreme que es tu mano amorosa, Dios mío, la que conduce el sufrimiento: “para provocar el amor, para hacer  nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización humana en la «civilización del amor»
Dame Espíritu Santo este precioso fruto de la Paciencia.





¡Ven, Espíritu Santo!
           Adórname de la Modestia, esa rara virtud que es compuesta, cortés y delicada en todo.

           Sabe comportarse en cada situación según conviene, sin llamar la atención en nada, pues tiene el empeño solamente de agradarte a Ti, Dios mío.
           “La modestia es atrayente porque refleja la sencillez y el orden interior”.
Ella es como una flor que crece bellísima, escondida en el bosque sólo para Dios.
Dame, Espíritu Santo, este precioso fruto de la Modestia