jueves, 6 de diciembre de 2018

ESPERANZAS COLMADAS (1)


¡Fusión...!
         ¡Por fin ya todo mío!
Has colmado mi anhelo plenamente;
has dejado en mi alma
flotando en el ambiente
fragancia de tu beso delicioso...
¡y en mi vida tu paz!
¡oh amadísimo mío! ¡Qué bondad!
         Eres mi bien y todo mi tesoro
mi luz, mi confidente a quien adoro:
nada deseo ya.
Cual mi Madre en la noche venturosa
de su éxtasis divino,
no siento soledad ni desamparo,
¡tengo la Plenitud! ¡Oh Jesús!
¡Quédate para siempre en este cielo
que Tú te has escogido!
¡Quédate! que suspiro por quedarme contigo
inmóvil en el fondo de este nido.
¡Consume ya mi vida totalmente!
envuelta en esos rayos de tu luz refulgente
me quedaré apoyada
en ese Corazón, que es mi morada...
         Así cuando termine la noche de esta vida
despertaré en un día venturoso
que será ya sin fin...
Y en éxtasis de amor arrebatada
cantaré eternamente al amor de mi vida,
quedando para siempre enajenada
en la Luz de ese Sol que me cautiva.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

ANHELOS Y ESPERANZAS (4)


Mis ansias de amar

  Amarte cual te amaron los santos en la tierra;
amarte como te aman los ángeles del cielo;
amarte, mi Jesús, como te ama la Virgen,
y como Tú te amas, con un amor inmenso,
tal es el loco anhelo que tortura mi alma:
tal es a lo que aspiro y es mi incesante ruego.
¡Ven a anegar mi vida en ese mar inmenso
         de tu amor infinito!
¡Déjame consumirme en tu presencia...!
¡Déjame poseerte plenamente!
¡Déjame ya cantarte enamorada
mi apasionado amor eternamente!
¡Oh ideal de belleza, Esposo mío!
¡Oh amor que me transformas y cautivas!
si vivir de tu amor y de tu vida
ha sido el ideal de mi existencia,
morir de amor será también mi herencia,
¡Oh muerte venturosa!
¡Oh incomparable y envidiable suerte!
¡Mi alma hacia ti se lanzará atraída
ebria de amor al fin eternamente!

martes, 4 de diciembre de 2018

ANHELOS Y ESPERANZAS (3)


Cuando se va la Luz
            Busco tus ojos en medio de la noche...
esos ojos divinos que siempre me han seguido
con mirada de amor.
Necesito la luz de esa mirada
que inunda el alma de fuego y de ventura
y hace latir y arder el corazón.
         ¡Mirada de Jesús!
Eres el sol que alumbras mi camino
y alientas mi vivir.
Cuando te ocultas,
todo pierde su encanto en mi existencia,
todo se torna oscuro y sin belleza,
         ¡ y me siento morir...!
¡Ven, Señor! ¿es que duermes?
¡Ah, sí! creo que duermes...
No quiero despertarte...
         Me quedaré velando entre las olas
tu misterioso sueño en íntima oración.
Perdóname si gimo algunas veces
en medio del silencio... ¡es que temo perderte...!
Temo ya haber perdido tu amistad y tu amor.
         Mas yo sé que no es cierto;
que en mi íntima amargura no me has abandonado.
¡Creo con esperanza inquebrantable
en tu inefable amor...!
Yo se que estás conmigo
que en medio de la noche impenetrable
vela con ansiedad tu Corazón.
Apoyada mi frente en tu pecho adorado
esperaré anhelante tu dulce despertar.
¡Oh Amadísimo mío! y para entonces...
¡qué horizontes de dicha vislumbran ya mis ojos!
¡cuán dilatada paz!
         Rumbo a cumbres de altura
de incomparable brillo y esplendor
entonaré el preludio del día interminable
en que en tu beso ardiente e inefable
encuentre eterna dicha
¡en el supremo éxtasis de amor!

lunes, 3 de diciembre de 2018

ANHELOS Y ESPERANZAS (2)


¡Es El...!

¡Es El! que ya se acerca con ansias infinitas
de redimir mi vida, de anegarme en su amor.
¡Es El...! que me ha mirado...
¡Oh inefable mirada!
una mirada intensa de ternura divina,
mirada arrobadora de Esposo y de Pastor.
         Yo he sentido en mi alma
el cálido reflejo de sus ojos divinos...
que calan... que penetran... que traspasan de amor.
He sentido cuán dulce es perderse en silencio,
hundida en esos brazos poderosos y tiernos,
como el cordero débil en brazos del Pastor.
         Descansar con arrobo, con confianza infinita,
en ese pecho ardiente, en ese Corazón,
no es placer que se pueda expresar con palabras,
solo Él deja sentirlo... ¡qué dulzura! ¡qué amor!
¡Oh Jesús! Me has herido en el fondo del alma.
Tu dardo ha penetrado mi pobre corazón.
         ¡Ven a llenar de fuego esas profundas simas,
estos hondos abismos que tu pusiste un día
en éste átomo, objeto de tu predilección!
¡Ven! que Tú solamente podrás saciar mi anhelo.
¡Ven a inundar mi vida de tu paz, de tu amor.